Ajuste fiscal sin nuevos ingresos podría elevar la deuda pública en Colombia

ANIF advierte que la deuda neta del Gobierno podría alcanzar entre el 76 % y el 82 % del PIB en 2030 si el ajuste fiscal se limita a recortar gastos y no aumenta el recaudo tributario.

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Colombia enfrenta un desafío fiscal que no se resolvería únicamente con recortes presupuestales. La advertencia que realiza ANIF apunta a que, si el Gobierno reduce sus gastos sin encontrar nuevas fuentes de ingresos, el endeudamiento podría seguir creciendo hasta alcanzar niveles que comprometerían la estabilidad de las finanzas públicas en los próximos años.

En el análisis de lo que ocasionaría el costo de un ajuste fiscal insuficiente, el centro de estudios económicos examinó seis posibles resultados de la Ley de Rescate Económico, presentada por el Gobierno el 29 de octubre de 2026. Las proyecciones muestran diferencias importantes según las medidas que apruebe el Congreso, especialmente en materia de recaudo tributario, reducción del gasto y modificaciones al IVA.

La discusión ocurre en medio de una creciente presión sobre el presupuesto nacional. De acuerdo con el diagnóstico del Gobierno citado en el documento, actualmente uno de cada tres pesos que se recaudan mediante impuestos se destina al pago de la deuda, una proporción que hace diez años era de uno por cada seis pesos. Este compromiso limita los recursos disponibles para atender otras necesidades estatales.

Los recortes en el ajuste fiscal no serían suficientes para estabilizar la deuda

El escenario que genera mayor preocupación para la ANIF es aquel en el que se aprueban medidas de austeridad, pero no se incorporan mecanismos para aumentar los ingresos públicos. Incluso con reducciones en nómina, contratos de prestación de servicios y otros gastos, el déficit primario del Gobierno Nacional Central se mantendría entre el 2,8 % y el 3,4 % del PIB en 2030.

Aunque estas cifras representarían una mejora frente al escenario sin reforma, en el que el déficit llegaría al 4,4 % del PIB, el resultado no alcanzaría para contener el endeudamiento. En los primeros cuatro escenarios evaluados, la deuda neta superaría desde 2029 el límite del 71 % del PIB fijado por la regla fiscal y terminaría 2030 entre el 76 % y el 82 %.

El costo de financiar al Estado también podría aumentar

El problema no se limitaría al tamaño de la deuda, ANIF calcula que los Credit Default Swaps (CDS) a cinco años, instrumentos utilizados para medir el riesgo de incumplimiento de un país, podrían pasar de 155 puntos básicos a un rango de entre 196 y 277 puntos básicos, dependiendo de las decisiones fiscales.

En términos prácticos, un mayor riesgo percibido por los mercados puede encarecer el acceso del Estado al crédito. El análisis estima que cada peso adicional de deuda podría traducirse en entre 95 y 176 puntos básicos más en intereses frente al escenario de aprobación integral de la ley, lo que aumentaría la presión sobre los recursos públicos.

El panorama sería todavía más complejo si el Gobierno combina los recortes con una reducción de impuestos. En esa alternativa, el déficit primario alcanzaría el 3,2 % del PIB, frente al 2,8 % proyectado en el escenario de ajuste basado exclusivamente en la disminución del gasto.

Las obligaciones del Estado dejan poco margen presupuestal

Otro indicador que refleja la estrechez fiscal es la proporción del recaudo que debe destinarse a compromisos difíciles de modificar, según ANIF. En el escenario intermedio, que contempla la aprobación de la ley sin ampliar la base del IVA ni incorporar el mecanismo de devolución del IVA, la deuda llegaría al 67 % del PIB en 2030.

Sin embargo, los intereses, las pensiones y las transferencias territoriales del Sistema General de Participaciones absorberían el 91 % de los ingresos tributarios. En los escenarios sin mayores ingresos, esas obligaciones representarían entre el 104 % y el 108 % del recaudo, es decir, superarían los recursos obtenidos por impuestos.

La aprobación integral de la ley ofrece el escenario más favorable

De las seis alternativas estudiadas, ANIF dice que la aprobación completa de la Ley de Rescate Económico es la única que permitiría alcanzar un superávit primario del 0,3 % del PIB en 2030. Bajo esa proyección, la deuda neta se ubicaría en el 64 % del PIB y las obligaciones fijas equivaldrían al 84 % del recaudo tributario.

No obstante, ANIF advierte que incluso ese resultado estaría lejos de resolver definitivamente el problema, pues la deuda permanecería por encima del ancla del 55 % establecida en el marco fiscal. El análisis pone así sobre la mesa una discusión que irá más allá de los recortes inmediatos: la capacidad del país para generar ingresos suficientes y sostener sus compromisos sin depender cada vez más del endeudamiento.


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