En una alocución televisada a nivel nacional, el presidente Abelardo de la Espriella anunció este domingo que su administración ha dado instrucciones formales al Ministerio de Hacienda y a su equipo económico para iniciar conversaciones directas con el Fondo Monetario Internacional (FMI). El propósito de este acercamiento es estructurar una salida negociada que permita mitigar la compleja situación financiera heredada del gobierno anterior.
Este anuncio confirma lo que este medio de comunicación había anticipado en una editorial el pasado 21 de septiembre: un acuerdo con el FMI representa una vía más expedita y con tasas de interés mucho más bajas para el gobierno colombiano. No obstante, se advirtió que el organismo multilateral exigirá cambios y ajustes estructurales que el Ejecutivo deberá cumplir de manera obligatoria, ajustes que, por lo demás, eran y son necesarios, al margen de que el FMI los señale o no.
Panorama general: Durante su intervención, el mandatario fue enfático al describir el estado actual de las finanzas públicas, señalando que los ingresos del Estado son insuficientes para cubrir las obligaciones de funcionamiento y el servicio de la deuda.
“Las finanzas públicas, compatriotas, ya no aguantan más. El saldo está en rojo”, advirtió De la Espriella, al justificar la necesidad de buscar financiamiento adicional en los mercados nacionales e internacionales bajo estrictos criterios de austeridad, responsabilidad fiscal y disciplina en el manejo de los recursos.
Asimismo, el jefe de Estado indicó que el nivel crítico de endeudamiento y gasto recibido está siendo evaluado por las instancias judiciales, luego de poner en conocimiento de la justicia diversas irregularidades detectadas en entidades estatales.
El giro de la Casa de Nariño hacia un acuerdo con el FMI también provocó reacciones inmediatas en el sector económico y financiero:
Luis Fernando Mejía, CEO de Lumen Economic Intelligence, señaló a través de sus redes sociales que, a pesar de que el Ministerio de Hacienda había descartado esta opción hace un mes, buscar un programa con el organismo es el camino correcto. Según el analista, esto no solo facilitará financiamiento externo en condiciones más favorables que las del mercado, sino que establecerá metas verificables para reducir gradualmente el déficit fiscal y estabilizar la deuda pública. Asimismo, recordó los antecedentes de 1999, 2003 y 2005, indicando que un programa multianual funcionaría principalmente como un sello externo de credibilidad para anclar las expectativas de los mercados.
Hace exactamente un mes, el ministro de Hacienda había descartado buscar un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional para apoyar el ajuste fiscal. Anoche, el presidente anunció que, de hecho, sí se iniciarán conversaciones con el FMI para buscar una salida a la crisis fiscal.…
— Luis Fernando Mejía (@LuisFerMejia) September 28, 2026
Por su parte, José Ignacio López calificó el acercamiento como una noticia positiva para enderezar el rumbo fiscal de la nación, aunque lamentó que la administración anterior dejara perder la Línea de Crédito Flexible. López destacó que Colombia necesita financiamiento externo más económico en un contexto global de tasas de interés al alza.
Noticia positiva que el Gobierno de @ABDELAESPRIELLA busque busque un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Lástima que el gobierno anterior dejó perder la Línea de Crédito Flexible. Colombia necesita un ajuste fiscal y financiamiento externo más barato, en momentos…
— Jose Ignacio Lopez (@JoseILopez) September 28, 2026
Alocución presidencial: negociaciones con el FMI y balance de segurida
En la segunda parte de su alocución, el presidente centró su discurso en los resultados de la política de seguridad, destacando descensos significativos en los principales indicadores de criminalidad al comparar agosto de 2025 con agosto de 2026 a nivel nacional:
- Secuestro: Reducción del 79%.
- Extorsión: Disminución del 62%.
- Masacres: Caída del 58%.
A nivel local, el mandatario destacó el caso de Barranquilla, donde la ofensiva institucional permitió una disminución del 64% en homicidios, del 63% en casos de extorsión y del 24% en hurtos, logros que atribuyó a un despliegue operativo más robusto de la Fuerza Pública en los territorios.
Por qué es importante: El Gobierno también pasó revista a las intervenciones especiales ordenadas en zonas clave del país azotadas por la criminalidad. En Santa Marta, tras una serie de actos violentos que incluyeron la quema de vehículos, ataques armados a comercios y amenazas contra el gremio transportador, De la Espriella ratificó la militarización de la ciudad y el refuerzo de la seguridad en la región. Actualmente, 2.500 uniformados operan en la zona, dejando un saldo de 23 capturas vinculadas a estructuras criminales (18 en el departamento de Magdalena y cinco en La Guajira).
Por otro lado, el Presidente detalló los resultados de la Operación Iron en Cali, un despliegue interinstitucional coordinado con autoridades locales, el Ministerio de Defensa y la Fiscalía. En este operativo, que abarcó seis comunas, 15 barrios y 24 microterritorios con la participación de más de 1.200 integrantes del Ejército y la Policía, se ejecutaron 83 órdenes de captura y más de 100 diligencias de allanamiento. El balance final de esta intervención arrojó 85 capturas, el desmantelamiento de siete estructuras delincuenciales y la incautación de material de guerra, estupefacientes y dinero en efectivo.
Para cerrar su intervención, el mandatario confirmó que el pasado 25 de septiembre se materializó la extradición a Estados Unidos de Giovanni Andrés Rojas, alias Araña, señalado como cabecilla de los Comandos de Frontera.
