5 mil familias que viven del cultivo de la hoja de coca firmaron pactos para acabar con unas 40.000 hectáreas de narcocultivos.
Por: Natalia Tangarife Salazar.
Mientras tanto la erradicación forzada que alcanza las 6.100 hectáreas (11% de la meta anual), prendió las alarmas ya que para este trimestre debía cumplirse por lo menos el 25% de la meta para el 2017 que corresponde a 50.000 hectáreas de coca.
Las cifras preocupan ya que el 2017 se proyectaba como el año con más coca en la historia del país: Entre 130.000 y 140.000 hectáreas según las Naciones Unidas, y 188.000 según Estados Unidos.
El mayor problema que están enfrentando los erradicadores es el bloqueo social por parte de las comunidades. En este 2017 se han presentado 46 bloqueos, el más crítico se dio el pasado 2 de febrero, cuando unos 50 campesinos retuvieron durante 24 horas en la vereda Los Alpinos, Caquetá a 15 policías. Los bloqueos también están ocurriendo en Tumaco (el municipio con más coca en el país) y en algunas regiones de Cauca y el noreste antioqueño.
Entre las estrategias que tiene el gobierno para la erradicación de los cultivos, se tiene el uso de la aspersión terrestre con glifosato, mientras que el Ejército tiene una táctica propia para erradicar a través de cortes de guadaña, y la Policía por su parte cuenta con 90.000 millones de pesos para la contratación del personal que apoyará la erradicación manual.
Simultáneamente 40 de los municipios más afectados han recurrido a acceder a la sustitución voluntaria, lo cual incluiría la erradicación de unas 40.000 hectáreas. Las comunidades que ya firmaron están en los departamentos de Caquetá, Meta, Vichada, Norte de Santander y Putumayo.
Entre los beneficios que recibirán las familias que se acogieron a la medida, será el acceso a créditos especiales, así mismo recibirán durante un año un millón de pesos mensuales y un auxilio de nueve millones de pesos para la adecuación y ejecución de proyectos agrícolas.
