El sistema de salud en la capital del país enfrenta un nuevo y preocupante capítulo. La Clínica Medical, una de las instituciones con mayor despliegue en la red hospitalaria de Bogotá, ha confirmado que, a partir de este martes, cesarán las operaciones de forma indefinida en cuatro de sus puntos estratégicos: Santa Juliana, Norte, Américas y Toberín.
Esta decisión, que impacta directamente la cobertura sanitaria en diversas localidades de la ciudad, no es un hecho aislado. Según el comunicado oficial emitido por la gerencia de la entidad, la medida responde a una situación de insostenibilidad operativa derivada de las deudas acumuladas por las EPS y las dificultades crónicas en el flujo de caja.
Emergencia sanitaria en Kennedy y el norte de Bogotá por clausura de centros de salud
El cierre de las sedes mencionadas supone una reducción drástica en la capacidad de atención ambulatoria y de urgencias en sectores clave. La sede Toberín y la sede Norte, que servían como pulmones asistenciales para el sector septentrional de Bogotá, dejarán de recibir pacientes de manera inmediata. Lo mismo ocurrirá en el occidente con la sede Américas y en el sur con Santa Juliana, dejando a miles de usuarios en la incertidumbre sobre la continuidad de sus tratamientos.
Sin embargo, el golpe más duro a la alta complejidad se concentra en la Sede Kennedy. Aunque este centro mantendrá sus puertas abiertas, la institución confirmó el desmonte de servicios críticos que salvan vidas diariamente. A partir de hoy, dejan de funcionar:

La Unidad de Cuidado Intensivo (UCI) para adultos. La Unidad de Cuidado Intermedio. El servicio de Hemodinamia. La unidad de Diálisis. La clausura de estas áreas especializadas en Kennedy una zona con alta demanda de pacientes críticos agrava la presión sobre el resto de la red pública y privada de la ciudad, que ya reporta niveles de ocupación alarmantes. La organización ha sido enfática en señalar que esta no es una decisión voluntaria, sino una medida de supervivencia. La «cartera pendiente por parte de los aseguradores» ha generado un efecto dominó que impide el pago a proveedores y la manutención de la infraestructura necesaria para garantizar la seguridad del paciente.
«Debido a las dificultades en el flujo de recursos y a la cartera pendiente por parte de los aseguradores, la institución se ha visto en la necesidad de adoptar medidas operativas relacionadas con la prestación de servicios», reza el documento oficial.
Este anuncio se suma a otras noticias desalentadoras en el sector salud durante esta semana, como el cese de actividades de la Liga Contra el Cáncer en su sede de la calle 116, lo que dibuja un panorama de crisis estructural que parece estar desbordando la capacidad de respuesta de las autoridades sanitarias.
Respecto al futuro de los profesionales de la salud y el personal administrativo que laboraba en estas sedes, la Clínica Medical informó que el departamento de Talento Humano evaluará cada caso. Las decisiones contractuales serán notificadas de manera individual, siguiendo los protocolos legales vigentes, aunque el ambiente entre los trabajadores es de lógica zozobra.
Se recomienda a todos los usuarios que tenían procedimientos programados o citas pendientes en las sedes de Santa Juliana, Norte, Américas o Toberín, ponerse en contacto inmediato con su respectiva EPS para solicitar la reubicación del servicio. La Secretaría de Salud de Bogotá aún no ha emitido un plan de contingencia oficial para absorber la demanda que estas sedes dejan huérfana. La suspensión de servicios de hemodinamia y diálisis en la sede Kennedy es particularmente crítica para pacientes con enfermedades crónicas renales y cardiovasculares, quienes requieren continuidad absoluta en sus terapias.
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