La expansión del sistema de transporte masivo en la capital colombiana no se detiene. Tras la consolidación de las obras en la primera línea y los procesos de adjudicación de la segunda, la Línea 3 del Metro de Bogotá emerge como la gran apuesta de conectividad regional. Recientemente, se ha confirmado que los estudios de factibilidad para este tramo estarán concluidos en 2027, marcando un hito para la movilidad entre el Distrito y los municipios vecinos.
Uno de los datos más relevantes de este megaproyecto es su impacto directo fuera del perímetro urbano de Bogotá. La administración distrital y la Región Metropolitana han ratificado que la Línea 3 iniciará su recorrido en el municipio de Soacha, específicamente en el sector de Ciudad Verde.
Impacto regional: Conexión clave entre Soacha y el Distrito
Este diseño busca resolver uno de los cuellos de botella más críticos de la zona: el desplazamiento de los más de 800.000 habitantes de Soacha que, diariamente, dependen de la Autopista Sur.Con esta extensión, el Metro dejará de ser una solución exclusivamente local para convertirse en una herramienta de integración regional que reducirá drásticamente los tiempos de viaje hacia el corazón de la capital.

La fase de factibilidad, que se espera cerrar en el próximo año, es el paso técnico definitivo para asegurar la cofinanciación por parte de la Nación. Según Luis Lota, director de la Región Metropolitana Bogotá Cundinamarca, este proceso permitirá definir no solo el trazado exacto, sino también el modelo de financiación y las condiciones de licitación.
Actualmente, el contrato para estos estudios y diseños, gestionado a través de la Financiera de Desarrollo Nacional (FDN), supera los 104.000 millones de pesos. Se estima que la Línea 3 tendrá una extensión aproximada de 25 kilómetros, conectando a Soacha con puntos estratégicos como la Avenida Ciudad de Cali y proyectando una posible integración con el Aeropuerto El Dorado.El despliegue de esta tercera línea no solo promete aliviar el tráfico en el suroccidente de Bogotá, pasando por localidades como Bosa y Kennedy, sino que también impulsará la renovación urbana en las zonas de influencia.
Reducción de emisiones: Al ser un sistema 100% eléctrico y de transporte pesado, contribuirá a la descarbonización de la ciudad.Integración multimoda: El trazado facilitará la conexión con las fases de Transmilenio y las futuras líneas férreas.
Ahorro de tiempo: Se estima que los trayectos que hoy toman más de una hora podrían reducirse a la mitad.
Con la mira puesta en 2027 para finalizar la etapa de factibilidad, Bogotá y Cundinamarca avanzan en la consolidación de un sistema robusto que, por primera vez en la historia, llevará el Metro más allá de las fronteras de la capital.
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