El complejo de víctima/salvador del progresismo colombiano

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El problema con este complejo de víctima/salvador en los gobernantes, es que se dejan absorber tanto por su propio negativismo, que se pierden completamente de la realidad y las responsabilidades que deben asumir.

Por: Catalina Escobar Pérez

A los colombianos se nos ha vuelto paisaje el discurso de víctima del progresismo y en consecuencia, de quienes actualmente gobiernan en el país. Es usual escuchar en estos discursos que la culpa de todo lo malo del país, es de los demás y no de quienes ostentan el poder.

Pero lo más grave no es que, efectivamente se presenten como víctimas cuando no lo son, lo realmente preocupante es que expandan sus complejos a la ciudadanía que los sigue y los respalda. En efecto, esta actitud no es fortuita, pareciera además, que cuando la ciudadanía se siente víctima, entonces llegan ellos como los grandes salvadores, con grandes ideas, la mejor ejecución, las soluciones a todo el caos, que en muchas ocasiones, ellos mismos causan.

Es desmotivante escuchar a Gustavo Petro o Daniel Quintero, quienes con absoluto pesimismo y odio hablan de los territorios que gobiernan (o gobernaban). Es que tienen la absurda necesidad de centrar sus discursos en ataques a un sector de la población, desconociendo completamente los avances, el trabajo, la unión que ha permitido los avances en el país. Para ellos es imposible construir sobre lo construido.

El problema con este complejo de víctima/salvador en los gobernantes, es que se dejan absorber tanto por su propio negativismo, que se pierden completamente de la realidad y las responsabilidades que deben asumir. Terminan creyendo que realmente todo está mal y que ellos son como una especie de salvadores ungidos. Así pues, dejan de actuar como los gerentes que deben ser y se ensimisman en su pequeño mundo. Ciertamente, gobernar también requiere de madurez emocional, porque solo así podrán ser los gerentes que el país necesita, los liderazgos que inspiran, emocionan y sobre todo, que unen.

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Ya los colombianos estamos cansados de esta polarización, de esta saña política. Los progresistas no pueden seguir diciendo que debe cesar el odio cuando salen en redes sociales y medios de comunicación, por ejemplo, estigmatizando de paramilitares, corruptos, asesinos, a quienes simplemente pensamos diferente a ellos. Si realmente son el cambio, pues ¡demuéstrenlo! Partiendo de ahí… no estigmaticen más porque eso no construye nada, solo genera más distanciamiento entre colombianos… Claro está que lo mismo va para el otro lado, sin embargo, es el progresismo el que hoy gobierna y el que debe empezar por dar muestras de grandeza.

Gobernar es difícil y qué bueno que hoy puedan vivirlo en carne propia quienes siempre se dedicaron a hacer oposición. Y es cierto que tenemos un país con muchos desafíos, pero la Colombia que tenemos hoy ha superado miles de retos. Es decir, a los gobernantes del pasado les tocó un país más difícil y aún así, no los escuchamos victimizándose. Para gobernar a Colombia se necesita mucha madurez emocional y pantalones.

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