La celebración del Día de la Madre no solo es una de las fechas más significativas en el calendario afectivo de los hogares, sino que se ha consolidado como el motor financiero de uno de los sectores más dinámicos del agro nacional. Según los informes más recientes de las autoridades sectoriales, la temporada de madres de este año ha logrado movilizar envíos internacionales por un valor superior a los US$430 millones, reafirmando la competitividad de las flores colombianas en las vitrinas más exigentes del mundo.
Esta cifra representa un hito para la economía del país, especialmente tras superar las métricas del año anterior en un 18% en valor y un 17% en volumen. La logística detrás de este logro es monumental: se estima que más de 61.000 toneladas de flores y follajes han sido transportadas hacia el exterior, utilizando una red coordinada de rutas aéreas y marítimas que conectan el campo colombiano con más de 100 destinos globales.
Flores de exportación: El sustento de miles de familias colombianas este Día de la Madre
Para que este volumen de exportación sea posible, el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) ha desplegado una operación de gran envergadura conocida como el «Plan Pétalo«. Esta estrategia interinstitucional garantiza que cada tallo cumpla con los rigurosos estándares fitosanitarios que exigen los mercados internacionales.
En lo que va de 2026, el ICA ha expedido más de 16.000 certificados fitosanitarios, inspeccionando rigurosamente cerca de 60 especies y más de 1.300 variedades. Este esfuerzo técnico se concentra principalmente en los departamentos de Antioquia y Cundinamarca, las dos regiones que lideran la producción nacional y que concentran el mayor número de las 1.042 empresas exportadoras registradas actualmente en el país.

Aunque el mercado es diverso, la demanda internacional durante esta temporada tiene protagonistas claros. Estados Unidos se mantiene como el principal comprador, absorbiendo la mayor parte de la producción, seguido por mercados en Europa y Asia. Las especies que lideran las preferencias para agasajar a las madres son: Crisantemos y Hortensias: Se posicionan como las flores con mayor crecimiento en solicitudes, especialmente por su durabilidad y variedad cromática. Rosas y Claveles: Continúan siendo los clásicos indiscutibles, sumando cerca del 60% del total de la canasta exportadora colombiana.
La diversificación de especies ha permitido que Colombia no solo compita por volumen, sino por una oferta de valor que incluye flores de corte y follajes exóticos, lo que ha abierto puertas en mercados emergentes como Japón, Kazajistán y Australia. Más allá de las cifras macroeconómicas, el sector floricultor se destaca por ser un pilar de la formalidad laboral en el sector rural. Actualmente, el 95% de los empleos generados en esta industria son formales, una cifra que contrasta positivamente con el promedio del sector agropecuario nacional.
Solo para cubrir la alta demanda de picos como San Valentín y el Día de la Madre, se generan más de 20.000 empleos adicionales, beneficiando en su mayoría a mujeres cabeza de familia. El despacho de flores se realiza principalmente desde los aeropuertos El Dorado en Bogotá y José María Córdova en Rionegro, mientras que la vía marítima ha ganado terreno a través de los puertos de Cartagena, Santa Marta y Barranquilla, permitiendo optimizar costos y llegar a destinos lejanos con la frescura intacta. Con estos resultados, la floricultura nacional no solo envía un mensaje de belleza al mundo, sino que demuestra ser un modelo de eficiencia logística y sostenibilidad económica que sostiene a miles de familias colombianas.
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