En defensa de Matador

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En defensa de Matador: «Julio César González, Matador, es un reconocido caricaturista con más de 30 años de experiencia. Se volvió el principal «pinta monas » de El Tiempo hace varios años y con su trazo simple y comentario cáustico ha sido incómodo para los ostentadores del poder, sea en el escenario nacional o local…»


Por: Wilmar Vera Zapata

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La muy demócrata derecha colombiana, la que respeta a la oposición y es incapaz de usar las armas del Estado para espiar, amenazar o eliminar a sus contrincantes o a la prensa, enfiló sus democráticas lanzas contra el caricaturista Matador y lograron silenciarlo.

Por supuesto, nos quedamos esperando la reacción de la Fundación para la Libertad de Prensa (Flip) quien funge de defensora de los derechos de la comunidad a estar informada veraz y equilibradamente. Funge, porque hasta ahora es un bonito propósito, como acabar con la corrupción o pedir la paz para el mundo.

Julio César González, Matador, es un reconocido caricaturista con más de 30 años de experiencia. Se volvió el principal «pinta monas » de El Tiempo hace varios años y con su trazo simple y comentario cáustico ha sido incómodo para los ostentadores del poder, sea en el escenario nacional o local.

El talento de Matador lo ha llevado a qué la oposición fascistoide imite su estilo, en una clara muestra de reconocimiento por su talento y pobreza en el copiador, pues ni siquiera para eso son originales.

La semana pasada, el filipichín afín con el ex presi (dente, diario) Abelardo de la Espriella publicó que González tuvo una demanda por violencia familiar hace varios años, por parte de su esposa y compañera sentimental, madre de sus hijos. La denuncia sirvió para que el caricaturista recapacitara y dejara el alcoholismo para convertirse en un padre ejemplar, amoroso y ejemplo para sus hijos y de confianza para su compañera.

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Como no pudieron callar a Matador, que con sus caricaturas desnudó lo que millones pensamos de la «gente bien» de este país, ya fuera el viejito de los crocs, el inepto sub presidente Duque o hasta el mismo despelucado y jetón de Petro, sin duda se había vuelto un dolor de cabeza para el otrora diario de los Santos.

Hoy, El Tiempo es un pálido reflejo de un medio que se pensó serio, aliado al Partido Liberal y que es un engranaje más de un poderoso grupo económico. Grupo que vela por sus intereses y ganancias, no por la comunidad o el bien general.

¿Cómo el filipichín consiguió esa información? Sin duda con la ayuda del mejor fiscal del mundo mundial, receptor constante de críticas por parte de Matador.

Es terrible que la banda de la tercera y cuarta letra siga usando su poder contra los que se atreven a criticar su excelente gestión.

Y peor es la decisión de El Tiempo que, con algo superado y que compete a la vida íntima de una pareja, hubiera decidido sacar esa excusa para extirpar ese molesto personaje.

La censura en Colombia está prohibida, pero la autocensura campea por doquier.

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Como periodista uno mi voz de apoyo a Matador y reclamo que los colegas hagamos lo mismo. Censurar y perseguir a uno es censura y perseguir a todos.

La libertad de expresión es un derecho universal y pocos señalan el daño que hizo el filipichín costeño que se cree del Mediterráneo latino y un medio mediocre que terminó vendido al mejor postor.

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La Flip cambió de junta directiva y hay reconocidos periodistas, algunos de ellos víctimas de la (in) seguridad antidemocrática del «eterno».

Ojalá esta vez sí alcen la voz contra los abusos del poder hegemónico contra los periodistas. Porque atacar a los periodistas que hacen su trabajo, serio, responsable y con criterio, es atacar a la sociedad entera.

Amanecerá y veremos, dijo el ciego…

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