Entra en vigencia programa transitorio de ahorro de energía frente a la inminente llegada de El Niño

Desde este 1 de septiembre rige la medida de la CREG para moderar la demanda eléctrica, aunque Acolgen advierte que por sí sola resulta insuficiente.

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El sector eléctrico colombiano ha puesto en marcha un escudo preventivo frente a la inminente llegada de un fenómeno de El Niño que promete golpear con fuerza al país. Desde este 1 de septiembre, entró en vigencia el programa transitorio de ahorro de energía diseñado por la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG), una medida que recibió el respaldo de la Asociación Colombiana de Generadores de Energía (Acolgen), aunque acompañada de una advertencia clara: la estrategia es necesaria, pero por sí sola resulta insuficiente para blindar por completo el abastecimiento nacional.

Panorama general: La urgencia del mecanismo radica en la vulnerabilidad del escenario actual. Según las proyecciones internacionales que maneja la CREG, existe una probabilidad de hasta el 81% de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte entre octubre y diciembre de este año. Este pulso climático coincidirá con una menor disponibilidad de agua en los embalses y con una demanda eléctrica que no da tregua.

Para Natalia Gutiérrez, presidenta de Acolgen, el principal foco de alerta se encuentra en el ritmo de consumo. El pasado 28 de agosto, el país registró un máximo histórico de 263,25 gigavatios-hora (GWh) diarios, lo que representa un crecimiento anual del 6,26%, muy por encima del promedio histórico cercano al 3%. Esa presión sobre el sistema motivó un esquema regulatorio que busca moderar la demanda desde los hogares y los pequeños negocios antes de que la escasez hídrica comprometa la operación.

Inicia programa de ahorro de energía en Colombia ante la llegada del Fenómeno de El Niño

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El mecanismo transitorio evita tocar las tarifas base y se estructura en torno a una meta de consumo personalizada, calculada a partir del historial de los últimos 12 meses de cada usuario. El diseño contempla un margen de tolerancia: mantenerse entre el 100% y el 110% de la meta no genera ningún tipo de cargo ni de incentivo, protegiendo así las variaciones normales en los hábitos de los ciudadanos.

Por qué es importante: Solo aquellos consumos que superen el 10% de la meta enfrentarán un cobro adicional, el cual se aplicará de forma exclusiva sobre los kilovatios hora excedentes mediante tarifas diferenciadas del 30%, 50% y 70%, dependiendo del estrato o tipo de usuario. En la orilla opuesta, los hogares y comercios que reduzcan su consumo por debajo del 90% de su meta podrán acceder a un saldo a favor en su factura. No obstante, la CREG aclaró que este incentivo económico no está garantizado, pues dependerá de los recursos que efectivamente se recauden en la bolsa de cada mercado de comercialización.

Para suavizar el impacto inicial, el primer ciclo de facturación tras la entrada en vigencia de la medida tendrá un carácter estrictamente pedagógico y sin cobros adicionales, aunque el comportamiento de ahorro comenzará a contabilizarse de inmediato. Del esquema quedan excluidos los usuarios con medidor prepago, servicios suspendidos, hospitales, colegios, organismos de emergencia y los municipios damnificados por el sismo registrado el pasado 10 de agosto.

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