Es irresponsable seguir subsidiando el diésel

El gobierno de Gustavo Petro decidió elevar el precio del diésel para empresas del sector minero energético, dejando a un lado la gran porción de la economía que sigue aumentando el déficit del Fondo de Estabilización del Precio de los Combustibles (FEP).

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Sí, es impopular y es absolutamente políticamente incorrecto, pero como medio de comunicación debemos ser coherentes y responsables. La mayoría de los actores políticos en este país prefieren camuflarse bajo la demagogia del populismo y la irresponsabilidad nos toca a nosotros: salir a decir las cosas de la manera en que deben ser, no como la gente quiera.

El presidente Petro tuiteó lo siguiente: «Cerramos parte del déficit dejado por Duque en el fondo del combustible, problema ya casi superado por la gestión del actual gobierno y no perjudicamos a la gente más débil económicamente les solicitó a los usuarios de combustibles fósiles, de acuerdo con sus posibilidades, sustituir esas tecnologías por energía limpia. Es imperioso que la descarbonización de nuestra economía avance».

 

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El presidente comete fallas sin precisiones en este trino, pero también es cierto que merece un reconocimiento respecto a la decisión que tomó al comienzo de su gobierno de quitar el subsidio a la gasolina corriente en Colombia, lo que era insostenible, injusto y una total distorsión del mercado. Sin embargo, la dicha no es completa: el presidente comete su primer error al decir que con esta decisión no se perjudicó a la gente más débil económicamente. Primero, desconoce los datos de que muchas personas, en su mayoría las más pobres, no usan diésel, sino gasolina.

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Segundo, es un discurso incoherente porque el diésel es muchísimo más contaminante que la gasolina. Entonces, si está hablando de descarbonización y de que nos vamos a morir por seguir usando los combustibles fósiles, debería retirar ese subsidio por completo al combustible diésel.

Acá lo que se abre es un nuevo mercado ilegal: el mercado del diésel negro. Creer que solo aumentándole a petroleras, cementeras y mineras se logrará mejorar el déficit es un grave error. Casi el 70% de ese Fondo de Estabilización de Precios, o sea, el mayor responsable de ese déficit es el diésel. El gobierno, por evitar un paro de transportadores, no decide aumentar el precio del diésel cuando es lo necesario, lo correcto. Y aunque el galón pase de 9,000 a 14,500, la mejora del déficit será muy marginal, y se sigue contribuyendo a que las cuentas fiscales sigan sufriendo una gran depreciación.

Otra cosa que el presidente desconoce es que la ciencia y las investigaciones han demostrado que los carros eléctricos, híbridos o ligeramente híbridos no son necesariamente más amigables con el medio ambiente. Hay carros eléctricos que resultan más contaminantes que otros carros a gasolina. Y para fabricar esos carros híbridos o eléctricos se necesitan minerales que hoy Colombia está dejando de explorar, exportar y explotar.

De manera que, desde nuestra perspectiva, las motos han tenido que pagar un galón de gasolina a 16,000 pesos, lo cual afecta a los más pobres. Si el gobierno quisiera promover la venta de carros eléctricos, debería retirar tantos aranceles e impuestos, como el IVA, que es más alto de lo normal, siendo del 21% en lugar del 19%.

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