El oro continúa consolidándose como uno de los activos más sólidos del inicio de año. En Colombia, su cotización refleja la fortaleza del mercado internacional y el interés sostenido de inversionistas que buscan protección frente a la volatilidad financiera, la inflación y los riesgos geopolíticos.
Aunque en el mercado local es más común hablar de precios por gramo u onza, las estimaciones a partir de las cotizaciones vigentes ubican el kilo de oro 24 quilates en un rango cercano a los 500–550 millones de pesos, dependiendo de la tasa de cambio y del valor internacional del metal. Se trata de niveles históricamente elevados si se comparan con los promedios de años recientes, lo que confirma que el oro mantiene su atractivo como reserva de valor.
El precio del kilo de oro en Colombia se mantiene cerca de máximos históricos mientras el mercado proyecta un 2026 de alta volatilidad
Este comportamiento no es exclusivo de Colombia. En los mercados globales, el oro ha sido impulsado por un entorno marcado por incertidumbre macroeconómica, tensiones geopolíticas y expectativas de cambios en las tasas de interés, factores que tradicionalmente favorecen a los activos refugio. A ello se suma la demanda de bancos centrales y grandes fondos, que han incrementado sus compras para diversificar reservas y reducir exposición a monedas.
Las principales firmas de análisis y bancos de inversión proyectan que 2026 será un año de alta volatilidad, pero con el oro moviéndose en niveles elevados. Los escenarios más citados ubican el precio internacional del metal en un rango aproximado entre 4.500 y 5.000 dólares por onza hacia el cierre del año, aunque existen estimaciones más conservadoras y otras más optimistas.

Estas proyecciones se apoyan en varios factores: la posibilidad de que las tasas de interés reales en Estados Unidos se mantengan relativamente bajas, el aumento de la deuda pública en economías desarrolladas y la persistencia de conflictos y fricciones geopolíticas. En conjunto, estos elementos suelen reforzar la demanda de oro como cobertura frente a riesgos financieros.
No obstante, los analistas también advierten que el precio podría experimentar correcciones temporales si se presentan cambios abruptos en la política monetaria, si el dólar se fortalece con rapidez o si disminuyen las tensiones globales. Por ello, el consenso no apunta a una subida lineal, sino a un mercado con movimientos pronunciados.
Implicaciones para Colombia
Para el mercado colombiano, las perspectivas internacionales son clave. El oro se negocia en dólares, por lo que la tasa de cambio peso–dólar incide directamente en el precio local. Si el metal se mantiene en la franja alta prevista y el dólar continúa en niveles elevados, el valor del oro en pesos podría seguir presionado al alza.
Esto tiene impactos directos en varios frentes. Para joyeros y comerciantes, los costos de reposición aumentan y se trasladan a los precios finales. Para inversionistas, el oro sigue siendo una alternativa para proteger patrimonio, especialmente en contextos de inflación o volatilidad cambiaria. Y para productores y exportadores, una cotización alta mejora los ingresos, aunque también incrementa la sensibilidad a las fluctuaciones del mercado.
Especialistas recomiendan seguir de cerca tres variables durante el año: el precio internacional del oro, la política monetaria de Estados Unidos y la evolución del dólar frente al peso. La combinación de estos factores definirá si el metal cierra 2026 con nuevos máximos en Colombia o si presenta una fase de estabilización.
En cualquier escenario, el oro arranca el año con una posición privilegiada en el portafolio de activos. Su capacidad para preservar valor en tiempos de incertidumbre sigue siendo su mayor fortaleza, y todo indica que en 2026 continuará ocupando un lugar central en las decisiones financieras, tanto a nivel global como en el mercado colombiano.