El Hecho: El Ministerio de Hacienda acumula un retraso crítico en el giro de recursos para los subsidios del Gas Licuado del Petróleo (GLP), poniendo en riesgo el suministro de gas para familias vulnerables.
¿Por qué es importante?: La falta de desembolsos amenaza la continuidad del servicio para más de un millón de hogares de estratos 1 y 2, quienes se verían obligados a volver a cocinar con leña, afectando su salud.
¿Cuál es el contexto?: Los retrasos financieros en las modalidades de cilindros y redes acumulan entre cinco y ocho meses de rezago por parte de Hacienda, a pesar de que el Ministerio de Minas ya autorizó los pagos.
¿A quiénes afecta y cómo?: Afecta a más de 1.000.000 de ciudadanos de escasos recursos, especialmente en Nariño, Putumayo, Cauca, Caquetá, Amazonas y San Andrés, exponiéndolos a costos inaccesibles y al humo de biomasa.
El dato que no se puede perder: La deuda total del Gobierno con el sector asciende a $93.184 millones de pesos, y el déficit en el componente de cilindros se multiplicó más de 11 veces en solo cinco meses de 2026.
Una alarmante encrucijada fiscal y social amenaza la estabilidad energética de las familias más vulnerables de Colombia. El Ministerio de Hacienda y Crédito Público acumula un retraso crítico en el giro de los recursos destinados a los subsidios del Gas Licuado del Petróleo (GLP), una situación que ha encendido las alarmas en el sector y que pone en jaque la calidad de vida de más de un millón de ciudadanos pertenecientes a los estratos 1 y 2.
Panorama general: De acuerdo con la Asociación Colombiana del GLP (Gasnova), gremio que representa a las empresas distribuidoras del 78% de este combustible en cilindros y el 42% en redes domésticas, la deuda del Gobierno nacional ya asciende a la preocupante cifra de $93.184 millones de pesos. Este pasivo comprende obligaciones correspondientes a los períodos 2025 y 2026 en modalidades esenciales: suministro de cilindros, redes de distribución por tubería, compensaciones de transporte hacia zonas de difícil acceso como el departamento de Nariño, y los programas especiales de sustitución de leña.
La parálisis en los flujos financieros resulta paradójica frente a la gestión sectorial. El Ministerio de Minas y Energía ya ha cumplido con la expedición de las resoluciones de pago para los meses de enero y febrero de este año, y se encuentra en la fase final de trámite para autorizar los rubros de marzo, abril y mayo. Sin embargo, el dinero sigue sin salir de las arcas de la cartera de Hacienda. En promedio, los retrasos acumulan cinco meses en la modalidad de consumo de cilindros y superan los ocho meses en los sistemas de redes de distribución local.
El impacto geográfico de este estancamiento se concentra en las regiones de mayor vulnerabilidad y dispersión del país. Los departamentos de Nariño, Putumayo, Cauca, Caquetá, Amazonas y el archipiélago de San Andrés Islas son las zonas que actualmente soportan la mayor presión por la falta de estos giros gubernamentales.
«La deuda en el componente de cilindros se multiplicó más de 11 veces en solo cinco meses de 2026, pasando de $3.634 millones a $41.634 millones. Si no se reciben los giros, no habrá recursos para llevar esta energía a donde más lo necesitan los usuarios», Alejandro Martínez Villegas, Presidente de Gasnova.
Subsidios de gas GLP Colombia en riesgo: Un millón de hogares volverían a la leña

Más allá del desbalance en los estados financieros de las compañías comercializadoras, la mayor preocupación radica en la inminente regresión social. Al no contar con el subsidio, el costo del servicio se vuelve inaccesible para los hogares que viven en condiciones de pobreza extrema o informalidad. La consecuencia directa es el retorno inmediato al uso de combustibles tradicionales y altamente nocivos.
Martínez Villegas advirtió sobre la gravedad de este escenario: «Estos retrasos en los desembolsos ponen en riesgo directo la continuidad del servicio para más de un millón de familias de escasos recursos. De suspenderse o encarecerse el suministro, estas comunidades se verían obligadas a volver a cocinar con leña, afectando gravemente su salud pulmonar y el medio ambiente local». La exposición prolongada al humo de biomasa es una de las principales causas de enfermedades respiratorias crónicas en las zonas rurales y periféricas del país.
Por qué es importante: Ante esta crítica situación, el gremio del Gas Licuado de Petróleo reiteró su llamado respetuoso pero enérgico al Gobierno nacional para que regularice y desembolse los recursos pendientes a la mayor prontitud. El cumplimiento de estas obligaciones no solo representa un acto de consistencia macroeconómica y respeto a la normatividad del servicio público, sino la única garantía real para evitar que las familias más pobres del territorio colombiano retrocedan décadas en materia de equidad social, transición energética y salud pública.
El balance entregado por el gremio pormenoriza que el faltante de $93.184 millones se compone de la siguiente manera:
Consumo de GLP en cilindros: $45.268 millones (acumulado de enero a mayo de 2026).
Redes de distribución: $39.101 millones (rezago severo que viene desde octubre de 2025 hasta mayo del presente año).
Compensación de transporte (Nariño): $7.510 millones.
Programa de reemplazo de leña: $1.306 millones.
El vertiginoso ritmo con el que ha crecido el déficit sectorial evidencia la falta de oportunidad en los giros. Pasar de un saldo pendiente de $3.634 millones a superar los $41.000 millones exclusivamente en el rubro de cilindros demuestra que la liquidez del sistema de subsidios está en un punto de quiebre. El sector privado ha contenido la operación para no desabastecer a la población, pero los líderes gremiales insisten en que la capacidad de aguante financiero tiene un límite.
