La Empresa: propósito de todos

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El Gobierno Nacional debería entonces estar pensando cómo apoyar la creación y crecimiento de las empresas que aportan a los ingresos del Gobierno vía impuestos y que además generan valor y desarrollo a lo largo de toda la cadena productiva.

Por: Juan Felipe Rodríguez Ramos

Los últimos datos de crecimiento de la economía ISE por sus siglas (Indicador de Seguimiento a la Economía) muestran que la economía en Colombia no va bien. El decrecimiento observado está sustentado por muchos factores económicos, comerciales y políticos. Gran preocupación para todos los empresarios que vieron un primer semestre bastante difícil y que están esperando que el segundo semestre del año cambie la tendencia, cosa difícil pero no imposible. Preocupado además debe estar también el Gobierno Nacional, pues en la medida en que las empresas ganen menos pues menos tributan y más déficit público tendrá.

El Gobierno Nacional debería entonces estar pensando cómo apoyar la creación y crecimiento de las empresas que aportan a los ingresos del Gobierno vía impuestos y que además generan valor y desarrollo a lo largo de toda la cadena productiva.

Las ideas y casos sobre el Estado como administrador y generador de rentabilidad más allá de lo público han demostrado que en pocas ocasiones, el Estado tiene la capacidad y velocidad de poder competir contra la empresa privada. Ejemplos en Colombia son claros y muchos, mientras una empresa privada desembolsa un crédito en menos de 24 horas, una empresa pública o del Estado tiene que tramitar un proceso en el Ministerio de Hacienda que puede tardar meses. Esto hace que la velocidad empresarial del Estado en sectores con grandes niveles de inversión (CAPEX) sea mucho menor al de las empresas privadas. Otro caso reciente de burocracia en las empresas públicas, que va en contra de la rentabilidad de la empresa y sus afiliados, ha sido el reciente escándalo de contratos en Colpensiones que muestran una nómina paralela absurda. Otra prueba que esas empresas publicas son de todos pero no son de nadie.

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Una forma interesante y que ha demostrado que funciona y que puede mitigar lo anteriormente dicho, es continuar y profundizar las alianzas entre la universidad – Estado – empresa y la sociedad civil, que dependiendo del gobierno de turno se le da más o menos apoyo.

La obsesión debe estar entonces en la creación, desarrollo y éxito de las empresas de forma que generen bienestar para todo el país.

Impulsar los emprendimientos (Start ups), buscar implementar un plan padrino entre empresas grandes y pequeñas, fortalecer las capacidades empresariales desde las universidades y acompañar la internacionalización de grandes empresas son algunas de las acciones que pueden ayudar a tener mecanismos de desarrollo empresarial que aporten además al crecimiento del PIB y que nazcan desde las alianzas mencionadas anteriormente.

Hay que quitarle la idea a los gobiernos socialistas, intervencionistas y populistas que las empresas son negativas y opresoras del mercado laboral. Que no es a través de más impuestos que van a lograr compensar la desigualdad social vía subsidios en un país donde la corrupción está en las nubes.

Finalmente, la empresa la creamos todos y debe convertirse en un propósito como país, cuidar las empresas y apostarle a la creación de nuevas, pues son las que nos aseguran un futuro sostenible.

PS 1: No hay empresas malas, hay empresas mal lideradas.

PS 2: La reforma pensional hará que nunca nos pensiónenos y la reforma a la salud hará que paguemos más por nuestra salud.

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