La supuesta legalidad que separa a Uber y a los taxis

Fotos: boyaca7dias.com.co/360 Radio

EDITORIAL

Los taxistas han enarbolado la bandera de la legalidad, y sobre todo de la equidad para su lucha contra la plataforma tecnológica de transporte Uber, la cual llegó al país hace seis años y que este 31 de enero se va de Colombia.


Uber ha operado en más de 24 países del mundo y en muchos de ellos ha tenido inconvenientes, los mismos que se han presentado en Colombia. Sin embargo, la lucha sí se diferencia en cuanto a que se han centrado más las peleas y las diferencias por cuenta de las tarifas que ofrece el sistema, por algunos recargos que no estaban cobrando y desde luego por las facilidades que tenían a la hora de prestar servicio en cualquier tipo de vehículos. Esas luchas en algunos países tuvieron como resultado el bloqueo de Uber, en otras simplemente una regulación para este, en donde se equilibre la cancha y se esté en igualdad de condiciones. En otros países ha estado operando sin mayor problema.

En Colombia hemos tardado más de cinco años para no legislar sobre esta plataforma. Ha faltado voluntad pero también han faltado los elementos para surtir el debate con todas las garantías y al dejar pasar, llegamos a un punto en el que un juez con funciones judiciales de la Superintendencia de Industria y Comercio suspendió sus servicios.

Las cifras son muy claras y sobre todo las causas del problema también, y no por esto deja de ser lamentable, pues se había logrado incluso que Uber, a través de una competencia, hiciera que empresas de taxis mejoraran sus servicios y que se crearan aplicaciones tecnológicas, que tuviesen mayores estándares de calidad para atender a los usuarios y que pensaran mucho más en estos.

En un momento el monopolio de los taxis, por ejemplo en Bogotá, llegó a ser prácticamente un dolor de cabeza para todos los bogotanos, en primer lugar porque no hacían  las carreras que le pedían los usuarios y con una mala presentación de los vehículos. También, taxis sin maleta, algo que es ilegal, y es que un gran porcentaje de los taxis que hoy circulan en Colombia no pueden circular en ningún lugar del mundo, son los famosos ‘zapaticos’, vehículos tipo hatchback como el Hyundai Atos, Kia Picanto, Chevrolet Spark, entre otros.

Ese sí que es un peligro: que las personas usen un vehículo que no está avalado por estándares internacionales para transportar personas, pero aquí no aparece ningún juez ni ciudadano preocupado con ideas que demanden que esos vehículos no pueden transportar personas. De manera que hoy Uber, ese gigante valorado en 32.200 millones de euros y que tiene a Google y al banco de inversión Goldman Sachs dentro de sus inversionistas, en la mayoría de los casos está operando con regulación.

Lo que ha pedido Uber es una regulación que se adapte a los avances tecnológicos y reconozcan nuevos modelos de transporte. Otro de los grandes problemas del transporte público en Colombia es que los taxistas alegan que los de Uber y las plataformas similares deben pagar el famoso cupo, dinero del que nadie sabe su destino ni quién lo maneja; es un monstruo de siete cabezas. O el Gobierno le baja regulación a los taxistas quitando el famoso cupo, o cobran el cupo a Uber, pero en ese aspecto tiene que legislar.

En España luego de una orden judicial del año 2015, Uber logró reanudar sus servicios. En países de América Latina, como en Argentina y en Chile, hubo protestas en el año 2016. En el país austral, en el año 2017, se anunció un proyecto de ley para regular ese uso de plataformas y hoy funciona con normalidad. En México los transportes como Uber o Cabify han tenido gran éxito por sus buenas tarifas, sin embargo, los enfrentamientos con ilegales por su presencia los han puesto en peligro.

El asunto no tiene mayores complicaciones si se mira con imparcialidad y con una visión global. En primer lugar, o se le bajan regulaciones a taxistas, o se les hace regulación a Uber; en segundo lugar, si vamos a hablar de legalidad, hay que sacar el 90 % de los taxis que hoy circulan en el país que no son aptos para la seguridad de las personas, pues no cuentan con sistema de frenos ABS o bolsas de aire, los llamados airbags; y en tercer lugar, debe prevalecer el derecho a los ciudadanos de movilizarse como bien les parezca.

Desde este medio de comunicación queremos hacer sentir una protesta y un llamado de atención a las autoridades. Si había una aplicación que se debía suspender antes de Uber era la aplicación Picap, el cual es un sistema de transporte precario, inseguro y atenta contra la salubridad de las personas. Ese sistema representa un verdadero peligro para los colombianos.