jueves, octubre 6, 2022
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    Legalizar las drogas, otra vez en la mesa

    EDITORIAL


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    Nuestro editorial para hoy miércoles 21 de septiembre sigue analizando muy de cerca el discurso de Gustavo Petro en la ONU, en Nueva York.

    Hoy quisiéramos abordar lo que supone un debate de legalización de drogas sin el ánimo egoísta o prepotente de plantear soluciones o tomar una posición; creemos que difícilmente hoy existe una posición viable y comprobada sobre la solución a una problemática mundial. Existen dos extremos de soluciones, que sin lugar a duda son mucho más eficientes que el punto medio en el que se encuentra hoy Colombia.

    Uno es el de la prohibición total acompañada de una penalización inclemente, rigurosa y drástica como la de algunos modelos asiáticos en donde existe no solamente la pena capital sino la cadena perpetua y otra clase de castigos severos a quien consume o a quien trafica algún tipo de droga. El otro extremo es el de la liberalización total, que no es más que cualquier persona pueda usar, meter, inyectar algún tipo de droga; esto va a favor de las libertades individuales y del libre desarrollo de la personalidad pero todo se detiene cuando nos encontramos con miles de familias que desconsoladas, absortas, tristes y absolutamente hundidos en un pozo de oscuridad y en que esto no se haga porque han perdido familiares en ese mundo maldito de las drogas.

    Colombia sin lugar a duda seguirá poniendo los muertos, seguirá sufriendo las devastadoras consecuencias de este negocio, seguirán reclutando a menores, seguirán transformando a los jóvenes en sicarios, la lucha armada política ha dejado de existir hace mucho tiempo en Colombia y se ha convertido en una agenda completamente narcotizada, hoy las guerrillas no tienen ideología, solo se preocupan por prestar sus servicios de operadores logísticos a bandas delincuenciales, terroristas y narcotraficantes.

    LEER TAMBIÉN: No se puede comparar la coca con el sector minero-energético

    Así pues, el presidente Petro puede tener seguramente la mejor intención del planeta en encontrar una paz total pero se estrellará con una realidad de un mercado que está subyugado a las grandes ganancias del narcotráfico, se estrellará cuando vea que es imposible sacar a personas con unos salarios astronómicos sin que se les pueda ofrecer una alternativa igual.

    ¿Es el discurso de Petro importante en un marco histórico? Sí, absolutamente; es destacable, remarcable, valiente, tiene coraje porque normalmente ese tipo de discursos lo dan los presidentes que van de salida, no en su inauguración; pero Colombia es un lobo solitario por más que tenga un papel protagónico en el mundo del narcotráfico.

    Colombia podría legalizar la droga pero sin lugar a duda seríamos aislados por el resto del mundo, nos convertiríamos en un Estado paria a quien le mirarían muy por debajo, le bloquearían y asfixiarían por estarle enviando droga al mundo. Es un camino largo, tortuoso, muy complejo que Petro acierta en querer reunir a los países de Latinoamérica para hablar de este asunto y fijar una posición, es más fácil que una posición continental.

    Consideramos que no fue necesario el palo excesivo a los Estados Unidos, no son gestos que se esperaban ni mucho menos que sean coherentes con la relación que se ha mantenido por estos días con ese gobierno.

    El presidente Petro debería poner reglas claras en esta negociación de paz total, no vaya ser que como muchos en medio de una buena fe vuelvan a traicionarle y junto a él a todos los colombianos.

    LEER TAMBIÉN: La propiedad privada en riesgo

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    Nuestro editorial para hoy miércoles 21 de septiembre sigue analizando muy de cerca el discurso de Gustavo Petro en la ONU, en Nueva York.

    Hoy quisiéramos abordar lo que supone un debate de legalización de drogas sin el ánimo egoísta o prepotente de plantear soluciones o tomar una posición; creemos que difícilmente hoy existe una posición viable y comprobada sobre la solución a una problemática mundial. Existen dos extremos de soluciones, que sin lugar a duda son mucho más eficientes que el punto medio en el que se encuentra hoy Colombia.

    Uno es el de la prohibición total acompañada de una penalización inclemente, rigurosa y drástica como la de algunos modelos asiáticos en donde existe no solamente la pena capital sino la cadena perpetua y otra clase de castigos severos a quien consume o a quien trafica algún tipo de droga. El otro extremo es el de la liberalización total, que no es más que cualquier persona pueda usar, meter, inyectar algún tipo de droga; esto va a favor de las libertades individuales y del libre desarrollo de la personalidad pero todo se detiene cuando nos encontramos con miles de familias que desconsoladas, absortas, tristes y absolutamente hundidos en un pozo de oscuridad y en que esto no se haga porque han perdido familiares en ese mundo maldito de las drogas.

    Colombia sin lugar a duda seguirá poniendo los muertos, seguirá sufriendo las devastadoras consecuencias de este negocio, seguirán reclutando a menores, seguirán transformando a los jóvenes en sicarios, la lucha armada política ha dejado de existir hace mucho tiempo en Colombia y se ha convertido en una agenda completamente narcotizada, hoy las guerrillas no tienen ideología, solo se preocupan por prestar sus servicios de operadores logísticos a bandas delincuenciales, terroristas y narcotraficantes.

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    Así pues, el presidente Petro puede tener seguramente la mejor intención del planeta en encontrar una paz total pero se estrellará con una realidad de un mercado que está subyugado a las grandes ganancias del narcotráfico, se estrellará cuando vea que es imposible sacar a personas con unos salarios astronómicos sin que se les pueda ofrecer una alternativa igual.

    ¿Es el discurso de Petro importante en un marco histórico? Sí, absolutamente; es destacable, remarcable, valiente, tiene coraje porque normalmente ese tipo de discursos lo dan los presidentes que van de salida, no en su inauguración; pero Colombia es un lobo solitario por más que tenga un papel protagónico en el mundo del narcotráfico.

    Colombia podría legalizar la droga pero sin lugar a duda seríamos aislados por el resto del mundo, nos convertiríamos en un Estado paria a quien le mirarían muy por debajo, le bloquearían y asfixiarían por estarle enviando droga al mundo. Es un camino largo, tortuoso, muy complejo que Petro acierta en querer reunir a los países de Latinoamérica para hablar de este asunto y fijar una posición, es más fácil que una posición continental.

    Consideramos que no fue necesario el palo excesivo a los Estados Unidos, no son gestos que se esperaban ni mucho menos que sean coherentes con la relación que se ha mantenido por estos días con ese gobierno.

    El presidente Petro debería poner reglas claras en esta negociación de paz total, no vaya ser que como muchos en medio de una buena fe vuelvan a traicionarle y junto a él a todos los colombianos.

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