El panorama climático en Colombia atraviesa una fase de profunda incertidumbre. Mientras las autoridades ambientales y los modelos internacionales confirman una probabilidad superior al 90% de que el fenómeno de El Niño se consolide con fuerza hacia finales de año, el comportamiento actual de la atmósfera cuenta una historia distinta: las lluvias intensas persistirán, al menos, hasta el mes de junio.Esta aparente contradicción entre el calor anunciado y las precipitaciones actuales tiene una explicación científica que obliga a las autoridades de gestión del riesgo a no bajar la guardia.
Según los informes más recientes del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), el país se encuentra en un periodo de condiciones neutras. Esto significa que, aunque el océano Pacífico ya muestra señales de un calentamiento sostenido, sus efectos sobre el régimen de lluvias no son inmediatos ni uniformes en todo el territorio nacional.
Lluvias se extenderán hasta junio de 2026
Históricamente, los meses de abril y mayo representan la primera temporada oficial de lluvias en gran parte de las regiones Andina y Pacífica. Sin embargo, para este 2026, la influencia de ondas tropicales y la humedad proveniente de la Amazonía han extendido este comportamiento, permitiendo que el superávit de precipitaciones se mantenga incluso cuando ya debería empezar la transición hacia la sequía.La alerta por El Niño no ha sido retirada; por el contrario, se ha intensificado. Los modelos de la NOAA (Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica) y el Centro Europeo de Pronósticos indican que la verdadera cara de este fenómeno se verá en el segundo semestre.Mayo – Junio: Persistencia de lluvias y tormentas eléctricas en el centro y occidente del país.Julio – Agosto:.Septiembre en adelante.

El hecho de que las lluvias continúen en medio de una alerta por sequía genera un riesgo compuesto. Los suelos en departamentos como Antioquia, Chocó, Santander y el Eje Cafetero presentan niveles de saturación elevados. Si las lluvias se prolongan hasta junio, como indican las proyecciones, la vulnerabilidad ante deslizamientos de tierra y desbordamientos de ríos principales aumenta drásticamente. «No podemos confundir la humedad actual con la ausencia del fenómeno de El Niño», advierten los expertos. La humedad que hoy vemos podría ser la «última reserva» antes de enfrentar un déficit hídrico severo que, según el Ministerio de Ambiente, podría alcanzar niveles moderados o fuertes entre octubre de 2026 y enero de 2027.
La extensión de las lluvias hasta junio otorga una ventana de oportunidad crítica, pero peligrosa. Por un lado, permite que los embalses del país mantengan niveles operativos óptimos para la generación de energía antes de la sequía. Por otro lado, los agricultores deben ser cautelosos: las siembras realizadas bajo este régimen de lluvia podrían enfrentar un estrés hídrico mortal cuando el fenómeno de El Niño se instale definitivamente en el tercer trimestre del año.El llamado del Gobierno Nacional es claro: mantener activos los planes de contingencia para inundaciones hoy, sin descuidar la infraestructura de almacenamiento de agua para el mañana seco que se avecina.
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