A Medellín y Antioquia les hace falta cemento

Mucho subsidio, ¿para cuándo el empleo?

Nunca he comulgado y jamás podré estar de acuerdo con quienes por posar de filósofos y bien pensantes dicen que el cemento no es progreso, me aparto completamente y me rehúso a estar de acuerdo con ese postulado.


Por: Andrés Felipe Gaviria

Si algo le falta a la mayoría de Latinoamérica es infraestructura y esta es cemento. Es una de mis pasiones, es una forma de entender la vida y sobre todo de revisar casos exitosos en otros continentes que funcionan muy bien, generan desarrollo progreso, seguridad, crecimiento, competitividad y desde luego calidad de vida.

Medellín y Antioquia sacaban pecho en el país por siempre estar adelante en obras, a la vanguardia en infraestructura, usando cemento, por tener sistemas de transporte público eficientes, seguros, modernos y confortables. Lastimosamente, en los últimos 20 años muy pocos gobiernos se rescatan en su labor en el frente de infraestructura; me quedo con los gobiernos de Luis Alfredo Ramos como gobernador de  Antioquia, de Luis Pérez como alcalde de Medellín, de Aníbal Gaviria como alcalde de Medellín y como gobernador del departamento antioqueño.

Los otros gobernantes avanzaron muy poco, de forma mediocre, en brindar soluciones que la ciudad, el área metropolitana y la región tienen. Cómo se me podría olvidar quizá el mejor ejemplo que puede tener Colombia en lo que es una gestión de ciudad, una construcción sostenida de grandes y buenas ejecutorias como lo es la ciudad de Envigado, que lejos de pensar que el cemento no es progreso ha entendido la importancia de este.

Envigado lleva más de 15 años continuos en permanente construcción, mejoramiento, renovación en toda clase de infraestructura, transporte público, infraestructura vial para ciclistas, nuevos andenes, infraestructura educativa, de seguridad, hospitalaria, marcando un hito dentro de un departamento con muchas complejidades y convirtiéndose en el mejor vividero de toda Colombia.

DEL MISMO AUTOR: Los puentes que hacen falta por construir en Itagüí

Medellín hoy requiere en mi concepto casi 142 intervenciones viales a lo largo y ancho de la ciudad en cada una de sus comunas, tratando de eliminar obstáculos, de crear vías a desnivel, a nivel y elevadas, mejorando las obsoletas glorietas para convertirlas en intercambiadores viales, apostar por conexiones oriente-occidente sobre el Río Medellín, que son escasas, necesitando avanzar con urgencia en el segundo túnel de oriente, en una doble calzada hacia El Retiro hacia el Alto de Las Palmas con una verdadera autopista tanto en sentido sur-norte como norte-sur, la construcción de sistemas masivos de transporte en la calle 44, San Juan, en la calle 50, Colombia, en la calle 33; un deprimido desde la Avenida Las Palmas hasta la calle 33, culminar los intercambios viales que faltan en la carrera 80. El cemento para una ciudad es importante en este sentido.

Foto: @areametropol

Hace falta una cantidad de obras que son necesarias para mejorar la movilidad de los vehículos particulares, ambulancias, transporte de alimentos, transporte de niños, buses, motos, ciclistas, mejorar los andenes, crear infraestructura para todos.

Ni qué decir del aeropuerto José María Córdova, un aeropuerto colapsado, gestionado por una concesión incompetente, incapaz; otros políticos queriendo cerrar el aeropuerto Enrique Olaya Herrera desconociendo su capacidad operacional y su utilidad no solo para la región sino para el país. Allí también se necesita cemento.

Lamentablemente el metro de Medellín está colapsado porque todos los proyectos del plan maestro del metro se quedaron en un render, auspiciados por el gerente del metro con total carencia de responsabilidad. A Medellín se le olvidó que aparte de pensar hay que ejecutar, y hoy se necesita sacar adelante el tren del río; se necesita sacar adelante no solamente la construcción de la segunda pista del aeropuerto José María Córdova y una nueva terminal. Y claro, hay que pensar en un aeropuerto en el occidente de Antioquia para que sea un enlace estratégico con el puerto de Urabá, pero que no cierren el Olaya Herrera todavía, que se aguanten sus ganas de hacer negocios inmobiliarios unos años más.

Por último, ojalá lleguen los cinco metrocables de Gustavo Petro, que se hagan realidad y no se queden en diseños como muchos proyectos que le han prometido a Medellín en los últimos años y no se ha puesto un solo ladrillo. Esa es la verdad.

@AndresGaviriaC

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