Nada que celebrar con la inflación y el dólar

Colombia en medio de su optimismo, a veces tan envidiable pero también de un gran desconocimiento, celebra que cerremos el año en una inflación del 9,3% y un dólar por encima de los $3.900.

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La economía debe estar lejos de la politización. Empezando porque los números son los que son y nunca mienten. Esperando, claro, siempre verdad por parte de las entidades que se encargan de recoger estas muestras, entregar los datos y hacer las proyecciones. En el caso de Colombia es el Departamento Administrativo Nacional de Estadística, DANE.

Esta entidad si bien hace parte del Gobierno Nacional se le entregó una independencia que la mayoría de administraciones han respetado, y esperamos que esto siga ocurriendo.

Dicho esto, a través de conversaciones y consultas con 12 economistas de la región, este medio de comunicación ha querido entender un poco las perspectivas y llevar a cabo un ejercicio comparativo en el que podamos entender dónde está como Colombia, y con base a esto, como nos tenemos que mover para este año 2024.

La gran conclusión de los expertos es que estamos muy mal si estamos celebrando este resultado en la inflación, la cual es muy alta y lejos del objetivo del Banco de la República, entidad que siempre está entre el 2% y 4%, siendo 3% la meta ideal.

El escenario a comparación de nuestros países vecinos es preocupante, pues México cuenta con resultado del 5,5%, Brasil (4,6%), Perú (3,2%) y con esto se refleja que estamos doblegando a estos lugares

El dólar debería estar en un valor de $3.200 y $3.300 en Colombia

Por su parte, esto se junta con el valor de dólar, que se ha politizado y se celebra cuando tenemos una moneda estadounidense en $3.900, la cual debería estar en un precio entre los $3.200 y $3.300. Aún hay un margen de reserva de incertidumbre, miedo y temor que estamos pagando.

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Los dos componentes anteriores generan que la inflación para el 2024 sea una real incertidumbre. Los cálculos del Gobierno son muy optimistas cuando la ven cerrando en un 5%, y parecería que excluyen del panorama las reformas que quieren implementar: la de salud, pensional, laboral y nuevamente hablar de una tributaria.

En definitiva, este periodo inflacionario con un dólar tan alto, una económica estancada, con una inflación que sigue estando por las nubes, unos impuestos confiscatorios a las empresas privadas y aún puñado de personas naturales, está en una situación de la cual es complejo salir.

Uno de los elementos que distorsionan y perjudican esta situación son los incrementos de la deuda del Gobierno Nacional. Estos junto al gasto público desbordado en programas sociales y subsidios deben ir acompañados junto a superávit, pero hoy no sucede y está lejos de hacerse.

Si el Banco de la República confía en lo que ve y hace unos ajustes, bienvenidos, claro que sí, pero los otros componentes de la política fiscal no contribuyen a una mejora dífilamente podemos llegar a los niveles que hemos estado buscando.

Actualmente, Fitch Ratings, agencia de calificación crediticia estadounidense, está proyectando un incumplimiento a la regla fiscal y desde la Presidencia de la República deben responder por esto.

Hoy hay muchas dudas por parte de algunas inversionistas sobre la estabilidad macroeconómica del país. De igual manera, pese a que la Bolsa de Valores de Colombia se está recuperando, hoy se encuentra un 50% por debajo de los márgenes que debería estar.

Por último, que importante sería para el Gobierno actual dejar de escuchar a sus activistas políticos debido a que son muy malos consejeros. Hace poco la señora María Fernanda Carrascal hizo la propuesta de poner salarios altos y para que luego las personas salgan a consumir.

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Está comprobado en otros países que este método no funciona, pero si es el camino que el presidente Gustavo Petro quiere seguir, o llegamos a Venezuela o Argentina, pero ni siquiera nos vamos acercar a México.

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