No todo son programas sociales

No todo es programas sociales
Foto: momento24.co

EDITORIAL


Nuestro editorial para hoy martes 13 de septiembre quisiera enfocarse amable y respetuosamente en una frase que el gobierno actual repite mucho: inversión en programas sociales, falta inversión en este sentido, dicen. Entendemos que Colombia tiene unas dinámicas inequitativas, preocupantes, que se tienen que atender de forma efectiva y responsable.

Todos los gobiernos, sean de centro, izquierda o derecha, han hecho inversiones gigantescas en los pobres de este país. Se ha creado el Sisbén, se ha mejorado el sistema de salud, se han creado programas como Familias en Acción, como Ingreso Solidario, como Generación E, subsidios a las tarifas de servicios públicos de estratos 1, 2 y 3; Colombia hoy reparte miles de subsidios.

El presidente Petro ha dicho desde hace mucho tiempo que en Colombia hay hambre, y que se mueren a causa de esto. Peor hay una cifra que este medio de comunicación no ha podido encontrar y es oficialmente en medicina legal cuánta gente se ha muerto de hambre, ese número no es claro. No hay alertas de organismos internacionales sobre la existencia de hambruna en Colombia, el país tiene muchos problemas pero el hambre que la mayoría de colombianos se den cuenta no lo es; además, el colombiano es solidario, amable, tolerante, tiene un ágape en su diario vivir, con su comunidad.

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Si este gobierno se enfoca en invertir a barriles sin fondo, como son los programas sociales, vamos a terminar igualados pero en la línea de pobreza porque mientras se machaca con el mazo más grande a la clase media y a la clase alta para seguir ingresando dineros a la base de la pirámide, va a haber un punto en que esa vaca que da dinero se muera, es matar al pollo que está sano para darle caldo al que está enfermo.

Acá el debate no debería ser otro que el de cuidar las empresas existentes, fomentar la creación de nuevas empresas y nuevas economías para que sean quienes generen más y mejor empleo, quienes generen más tributos, quienes creen más bienestar social a través del impacto del desarrollo empresarial y no que sea el Estado, sacándole dinero a todo el mundo, se queden ellos con este. 

Podríamos hablar de comportamientos de personas que reciben subsidios que no son muy coherentes con su «situación de pobreza»; mirar juegos de azar, tirar pólvora, gastos que son ligados a la vida promiscua, al placer sexual y no van directamente a beneficiar ese bienestar familiar. Ojalá que el gobierno no se equivoque y sea muy responsable y no populista con este enfoque social porque puede salir muy mal, puede terminar siendo esto una copia de Venezuela en donde la gente se acostumbró al asistencialismo, al subsidio, a no trabajar, las empresas cierran, se van o se quiebran, y queda el Estado cumpliendo la función de papá, que es cuando habríamos llegado a un punto sin retorno, a un final lamentable.

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