#Soyincapaz: Diego Mora

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Diego Mora                                           

La semana pasada, en este “Re-creo” expuse seis puntos que #SoyIncapaz de aceptar como posible resultado del proceso de “diálogo que adelanta el gobierno de Juan Manuel Santos con el grupo terrorista de las Farc desde hace dos años en La Habana. Amablemente algunos lectores comentaron en el foro habilitado por El Colombiano para opinar sobre las columnas y hoy quiero, como agradecimiento a esta interacción, citar algunos de esos comentarios que nos pueden ayudar a seguir enriqueciendo el debate, sano, que cada ocho días proponemos.

 

Veamos:

Usuario: José-Franco

Esta campaña del Soy capaz, me hizo recordar otra parecida que hizo furia en el siglo pasado, en ese entonces convencieron a muchos con el cuento de que pintando la paloma de la paz, conseguiríamos la paz. Ojalá esta vez tengan mejor suerte, aunque soy pesimista-realista.

Usuario: LCL

Yo también soy incapaz de creer que haya una sola persona inteligente y bienintencionada en Colombia que le abra las puertas a la guerra y se las cierre a la paz.

Usuario: CJFernando154

Soy incapaz de creer que algunos periodistas y empresarios nos crean tan pendejos de seguirles esta payasada orquestada por mañosos.

Usuario: Yussuf

En este país el odio nos tiene tan jodidos, que nos hablan de perdón y reconciliación y reaccionamos a la defensiva. Qué triste sociedad esta, en la que la venganza y el desquite se volvieron más populares que la honestidad.

Usuario: Luzmavipo

Soy incapaz de creer en esta campaña que nos hace ver a las personas que estamos de acuerdo con la paz pero no con la forma en que se lleva el proceso en La Habana, ni creemos en las «buenas intenciones» de la Guerrilla, como que estuviéramos en contra de la PAZ en el país.

Usuario: Daiv

Lo más triste y preocupante es que esas campañas son para hacer una cortina de humo a los actos violentos que las Farc nunca han dejado de cometer. La diferencia es que Santos nos ha enseñado que la paz puede tener dobles propósitos políticos y ahora económicos. Insisto, Farc y Santos están igualaditos.

Usuario: Agom

Soy incapaz de creer que en este país del Sagrado Corazón de Jesús el delito sí paga, que para que el Gobierno nos atienda tenemos que ser delincuentes para negociar. ¿Y los buenos con quién negociamos?

Usuario: Karla24

Soy incapaz de creer que los colombianos no salgamos a protestar y esperemos a estar como Venezuela para hacerlo.

Usuario: JAlzajara

Soy incapaz de entender por qué se va a premiar a un grupo de delincuentes que lleva 50 años destruyendo los sueños de los colombianos, incluidos los guerrilleros reclutados a la fuerza, y no se hace nada para ayudar a los jóvenes que se han portado bien y quieren salir adelante.

Usuario: Clouth

#Soyincapaz de creer que el que escribe con su carita de monaguillo afligido, prefiera que se siga voleando chumbimba.

Usuario: Carlvi

Como usted, soy incapaz de perdonarles a las Farc, las bombas de El Nogal, Bojayá, sus atentados y voladuras de torres petroleras y los aterradores asesinatos y crueldades hacia nuestros soldados y policías.

Por último: muchas gracias a los más de 65 lectores que se animaron a comentar (la mayoría con respeto) y a expresar sus posiciones. También a las más de 800 personas que compartieron esta columna en Facebook. Nos seguimos leyendo.

Escocia dice ¡NO!

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Con el 53% de los votos los escoceses definieron su futuro en el histórico referendo, por lo que sigue unida a la Gran Bretaña.

La opción del «No» obtuvo el 55,3%, un total de 2.001.926 sufragios, mientras que la aprobación de la independencia tuvo el 44,7%, con 1.617.989 votos según los reportes oficiales.

En todos los distritos, menos cuatro, la opción de seguir con el Reino Unido se impuso frente a quienes aspiraban la independencia.

Un hecho destacado es la alta participación del censo electoral, compuesto por los ciudadanos mayores de 16 años, en total del 84,7%, en algunas zonas, hasta del 90%.

Así votó cada circunscripción de Escocia (vía El Mundo/BBC):

Vamos por más reservas: Amylkar Acosta

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La primera prioridad del país es incorporar más barriles de crudo a sus reservas probadas, dada la precariedad de estas, toda vez que los 2.445 millones de barriles con los que cuenta a duras penas le alcanzarían al país para sólo 6.6 años de autosuficiencia.
Por ello, se dice de Colombia que en lugar de ser un país petrolero es un país con petróleo. No obstante, es de resaltar el hecho de que, gracias a los esfuerzos exploratorios realizados en los últimos años, en el año 2007 se detuvo la caída de las reservas y estas han registrado un repunte desde 2008.
En los últimos 4 años (2010- 2013) las reservas probadas se incrementaron el 18 % y ello es tanto más meritorio si tenemos en cuenta que las extraídas en ese mismo lapso crecieron más que proporcionalmente, un 27.3 %, al pasar de un promedio de 785 mil barriles/día-año a más del millón de barriles.
Y ello ha sido posible sin encontrar en los últimos veinte años ni un Caño Limón ni un Cusiana, pero ayudados por una seguidilla de pequeños hallazgos que sumados han permitido incorporar mayores reservas al tiempo que le han ganado al país una mayor prospectividad petrolera. Desde luego, también ha contribuido a ello la aplicación de nuevas tecnologías de recobro mejorado. Para destacar el hecho de que la participación de las mayores reservas que corresponde a nuevos descubrimientos ha venido in crescendo, el año pasado alcanzó el 39 %.
No obstante, dado que la meta del Gobierno es pasar de una relación reservas – producción (R/P) de 6.6 actual a 10 en el año 2018, para alcanzarla se requerirá pasar de una adición de reservas el año anterior de 436 millones de barriles a adicionar anualmente 615 millones de barriles. Dicho de otra manera, se necesitaría pasar  de un índice de reposición de reservas actual de 118 %  al 167 %, ímproba tarea esta. Para ello el país tiene que apretar el paso a la actividad exploratoria, ya no solo limitada a los yacimientos convencionales sino también ampliando la frontera hacia los no convencionales, amén de la campaña en que ya está comprometido de la búsqueda de hidrocarburos off shore.
Esa es la apuesta de Colombia con la reciente Ronda Colombia 2014. De hecho en el país pasamos de perforar 21 pozos exploratorios en 2004 a perforar
131 en 2012, registrándose una leve caída en 2013 cuando se perforaron 115 de 130 que era la meta y ahora se proyecta perforar 135 para el presente año. Claro, que para alcanzar esta meta es preciso remover 3 grandes escollos que están frenando la actividad petrolera en el país: los ataques terroristas contra su infraestructura, la conflictividad social y la dilación en los procesos de licenciamiento ambiental y consultas previas.
Creemos que no hace falta promover cambios en la normatividad legal para atraer la inversión y estimular la actividad hidrocarburífera en el país, cuyos últimos ajustes se hicieron para incentivar la producción incremental y más recientemente en lo atinente a la exploración y desarrollo de yacimientos no convencionales. De lo que se trata es de que tales reglas se cumplan y de esta manera ganar en seguridad jurídica, que es lo que a ratos queda en entredicho cuando se presentan circunstancias en el entorno de la actividad que la ponen en riesgo. Un estudio reciente de Arthur D.Little muestra a
Colombia como el país más atractivo de Latinoamérica por sus términos fiscales, así como por su clima político y de inversión, recibiendo una calificación de 3.9 sobre 5, superando entre otros a México y Brasil. Es decir, que Colombia sigue siendo competitiva y atractiva para la inversión y los inversionistas de la industria petrolera.

No hay plata: Fernando Londoño Hoyos

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Con esa respuesta le salió el Ministro Cárdenas al Director de la Unidad Nacional de Protección, Andrés Villamizar, cuando le dijo que por el inmenso número de protegidos que tenía le faltaban setenta mil millones de pesos para terminar el año. Pues al diablo sus protegidos, porque no hay plata.

 

Cárdenas no puede ser tan despistado como para ignorar que ese “no hay plata” vale la muerte de muchos que en situaciones extremas de riesgo van a quedar en manos de sus agresores. Esa es la pena de muerte para centenares de inocentes, que pueden ser jueces, periodistas, defensores de derechos humanos, empresarios, colombianos a los que se sabe que quieren matar. Y que van a matar.

Estamos a las puertas del mayor escándalo político de fin de año. Y cuando maten al primer desprotegido, a las puertas de un verdadero terremoto de opinión. Tiene que ser muy grave la situación para que un Ministro se atreva a tanto. Ha tenido que ser fenomenal el despilfarro de los recursos públicos, que se han ido en mermelada, publicidad y corrupción, como para que Juanpa asuma semejante responsabilidad.

No conocemos la magnitud del déficit fiscal para este año, y será difícil conocerlo porque este es el gobierno del maquillaje y la mentira. Pero este déficit fiscal viene acompañado de uno de tesorería tan agudo como para permitir lo que empezará a pasar en unas horas, o en unos días. La matanza de los inocentes, podría llamarse este capítulo de nuestra trágica historia.

Ya sabemos que para el año entrante hay un déficit presupuestal de doce y medio billones de pesos, que algunos analistas calculan en más de veinte. Ese hueco gigantesco es el que habrá de taparse con una nueva reforma tributaria, para gravar más a no se sabe quién o con recursos de crédito que ni este Congreso de alma subalterna se atrevería a aprobar. De modo que a ese “no hay plata” de ahora se le avecina una situación mucho más dura para el año entrante.

Santos no ha empezado a cumplir sus ofertas de campaña. Le debe promesas a las regiones, a la salud moribunda, a la educación, a la seguridad y ¡válganos Dios! a la paz. Ninguno de esos gastos extraordinarios está previsto en el presupuesto que cursa en el Congreso. Y ni por esas. Mintiendo tanto, incumpliendo tanto, el hueco mínimo es de doce y medio billones de pesos.

Esta situación crítica no ha sido valorada y menos discutida. Los empresarios agrupados en gremios entregados al Gobierno, como la ANDI, siguen repitiendo como loros aquello de que SOY CAPAZ, volviendo la espalda y tapándose los oídos a lo que dicen las FARC y a esta dolorosa falta de medios presupuestales.

La crisis no es producto de circunstancias insalvables o sorpresivas. No. Es el resultado del derroche y la corrupción, diablos gemelos que andan sueltos desde cuando Juanpa decidió ganar elecciones sin escatimar el precio. El Gobierno ha recibido cantidades inmensas de dinero, producto de la bonanza que le dejó sembrada Álvaro Uribe. Y las ha dilapidado todas. Y lo que es más grave, sigue anunciando y prometiendo, que son los dos verbos maestros del régimen. Aquí no se ejecuta, no se cumple, no se alivia la condición de los pobres, no se genera empleo genuino, no se siembra desarrollo. Aquí se anuncia y se promete. Y eso sigue en medio de un desolador “no hay plata”, ni siquiera para impedir que a la gente la asesinen.

¿LLEGÓ LA HORA DE REVISAR LA EXTRADICIÓN?: Abelardo De La Espriella

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El caso de Ariel Josué Martínez, el humilde carpintero oriundo de San Vicente del Caguán, injustamente encarcelado por una solicitud de extradición de los Estados Unidos y dejado en libertad gracias a la presión ciudadana y mediática, ha puesto sobre el tapete una discusión de vieja data: ¿qué tan buena es para Colombia la extradición de sus nacionales a otros países?, ¿se cometen errores al tratar de complacer a la justicia norteamericana?, ¿es la extradición un mecanismo de cooperación internacional o la salida fácil para los delincuentes?

 

Por supuesto, hay más interrogantes que certezas, cuando de un tema tan complejo se trata, y es obvio que un asunto así de espinoso debe ser analizado desde varias ópticas.p>

La primera: no resulta lógico extraditar a peligrosos narcotraficantes y demás delincuentes, si en los Estados Unidos entregan grandes sumas de dinero y purgan pocos años de prisión. Absurdo que Colombia se quede con los muertos que dejan las actividades ilícitas y los recursos de las mismas vayan a parar al bolsillo del tío Sam. Con ese dinero se podría ejecutar una revolución social sin precedentes en el territorio nacional. Ni que decir de las víctimas de los ilegales: con la extradición de sus verdugos, se van la verdad y la posibilidad de una reparación del daño.

La segunda: el hecho de que la ley no establezca la práctica de pruebas en el trámite de extradición posibilita en mayor grado que se comentan terribles injusticias. El problema no es de la Corte Suprema o del Presidente de la República: la falencia claramente es normativa. Ellos, como funcionarios públicos, deben acatar lo que expresamente la ley determina. ¿Cuál es entonces el miedo del Congreso de promover una reforma que garantice los derechos mínimos de nuestros compatriotas?

La tercera: Es evidente que la cooperación judicial de Colombia con los Estados Unidos históricamente ha sido inmejorable. No ocurre lo mismo cuando es al contrario. He sido testigo de excepción de lo complicado que resulta para las autoridades judiciales colombianas, acceder a un testimonio de colombianos que han sido extraditados y que se encuentran detenidos en cárceles federales del país del norte. Si de lo que se trata, es de pedir a un gringo en extradición, ahí si, es más fácil que al Papa Francisco le pique una culebra.

El proceso del carpintero no es el único: un rosario de equivocaciones le han desgraciado la vida a mucha gente inocente. Viene a mi mente un caso que yo mismo atendí gratis en el 2008. Un muchacho muy pobre de Cali, detenido por una solicitud de extradición. El cargo: pertenecer a una banda de narcos que operaban desde el aeropuerto Bonilla Aragón. Desde que lo vi, supe que era inocente; practicamos un peritaje y determinamos que la voz que aparecía en una de las grabaciones hechas por la DEA y la policía colombiana no correspondía a la de mi defendido; pero la Corte hizo caso omiso: la ley no le permitía evaluar esa prueba. Luego de 10 meses en Cómbita, fue extraditado. 6 Meses después, con la misma prueba que la Corte Suprema de Justicia de Colombia desconoció, su libertad inmediata fue ordenada por un Juez de la Florida.

La conclusión es clara: a Colombia no le conviene la extradición de sus ciudadanos, sean estos culpables o inocentes. No solamente enviamos, como nación, al resto del mundo el nefasto mensaje de que no somos capaces de aplicar justicia en ciertos casos, sino que, además, cuando se extradita a un culpable, el arreglo que este hace con la justicia gringa solo le beneficia a él y a los americanos, y, cuando se extradita a un inocente, la indemnización por el error corre por cuenta de los impuestos que pagamos los colombianos.

Respeto y admiro profundamente a la justicia norteamericana, de lejos con sus errores y excesos, es más seria y ponderada que la nuestra, pero en este asunto es necesario que, pensemos en lo que realmente es mejor para Colombia y su gente.

La ñapa I: Santos prometió en campaña no subir los impuestos. Sin embargo, está cocinando un proyecto para aumentar el IVA. Estoy de acuerdo con el Presidente, siempre y cuando él reduzca la ”mermelada”, el derroche, la corrupción y la ineficiencia.

La ñapa II: El Presidente se tomó 9 meses para extraditar al narcotraficante venezolano Walid Makled y 24 horas para mandar al cadalso a 3 estudiantes antichavistas.

abdelaespriella@lawyersenterprise.com

¡Pragmatismo!: Jose Felix Lafaurie

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Pragmatismo. Esa es la impronta que, según sus palabras a la junta directiva de Fedegán, le imprimirá el ministro Iragorri Valencia a su gestión en el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural.
Pragmatismo gerencial y visión de permanencia. “No quiero ser un ministro de ciclo corto sino de ciclo largo”, les manifestó a los ganaderos utilizando una terminología muy agrícola. Si a ello se le suma la actitud de reabrir puertas que se habían cerrado para algunos gremios como Fedegán, la resultante es una buena primera impresión y unas expectativas que, esperamos, vayan calzando con la realidad en el difícil panorama de la producción agropecuaria y el desarrollo rural integral, tan en boga desde los acuerdos preliminares e inconclusos de La Habana.
Al ministro se le abona su franqueza. De la misma manera que, de frente, nos dijo que la modernización del sector se haría con o sin nosotros, también nos dijo que la recuperación del campo tiene que emprenderse con o sin acuerdos en La Habana. Y por supuesto, el ministro Iragorri puede contar con Fedegán en ese empeño!
A la gente hay que creerle y el ministro merece un espacio para empezar a aplicar a la compleja realidad rural su pragmatismo gerencial, aunque preocupa que no tenga todas las palancas a su alcance para mover hacia el campo la pesada máquina del Estado. Los ganaderos, como dirían los muchachos de hoy, “la tenemos clara”. Sin vías terciarias el desarrollo rural integral seguirá siendo un discurso. El ingreso del productor de leche se ve muy afectado y los altos costos del acopio minifundista por trochas intransitables están en la base de la baja competitividad.
Sin una política sostenible de fomento a la asociatividad de pequeños y medianos productores, será imposible alcanzar niveles aceptables de competitividad y, finalmente, esa gran masa de productores campesinos desaparecerá del mercado con un impacto social sin precedentes. No son predicciones apocalípticas; ya está empezando a suceder con la caída de los precios internacionales y la sobreoferta mundial, que busca salida en mercados vulnerables como el nuestro.
Sin trazabilidad bovina con plazos y resultados, y sin un sistema de inspección y vigilancia para el sacrificio y el encadenamiento cárnico, incluyendo el transporte de animales y productos, nunca podremos colocar un kilo de carne en Estados Unidos o Europa. Es así de simple, la admisibilidad de nuestros productos hacia los países con los que se han suscrito TLC no solo es asunto de alta diplomacia presidencial o de la Cancillería, sino de claros requisitos y condiciones que debe cumplir todo aquel que quiera vender en esos países.
Sin una inyección contundente de crédito en condiciones que consulten la realidad productiva, no será posible actualizar la inversión bruta en capital fijo (IBKF), es decir, adquirir tractores, enfardadoras y equipos mecánicos de ordeño. No es manualmente que vamos a competir con los carruseles robotizados de la competencia, que pueden ordeñar simultáneamente 50 o 100 animales. La energía rural dedicada a la producción no puede tener el mismo costo de la energía estratificada de las ciudades, y es necesario poner en cintura los costos de los principales insumos.
En fin, 600 palabras no son suficientes para enumerar las necesidades de la producción agropecuaria, equivalentes al nivel de reto que se impone el ministro Iragorri. Pero creemos que con pragmatismo decisorio y con voluntad política, es posible arrancar, así sea tarde, en la carrera para recuperar la producción agropecuaria como sector estratégico, y el campo como proyecto de vida digno. Y el binomio gremios-Ministerio sí que puede remover los obstáculos del camino.