«Imponer cambios abruptos produce la consolidación de estereotipos homofóbicos».
«Imponer cambios abruptos produce la consolidación de estereotipos homofóbicos».
¿Qué será de nosotros, de nuestro país y de nuestros dirigentes en cuatro años? He aquí un ejercicio participativo de prospectiva elemental para imaginar lo que nos espera en el 2018. ¡Adelante!
1) La foto de Santos y ‘Timochenko’ se tomará: a) antes del 7 de agosto del 2018; b) nunca; c) ya está tomada.
2) En el próximo Mundial, en Rusia, nuestra gloriosa selección: a) ganará la Copa Mundo; b) llegará a la final; c) no habrá Mundial en Rusia, pues los hijos de Putin habrán declarado una nueva guerra.
3) Germán Vargas asumirá la Presidencia: a) antes de cuatro años; b) dentro de cuatro años; c) después de cuatro años.
4) Y si es candidato presidencial, Germán Vargas será candidato a nombre de: a) lo que quede de la coalición de Santos; b) la oposición a Santos; c) el ‘Cambio Radical’.
5) Y, en ese caso, tendrá que disputar la final del Desafío Colombia 2018 con: a) celebridades línea Gina Parody; b) retadores línea Marta Lucía o Alejandro Ordóñez; c) sobrevivientes línea uribista, Cossios y Cabales.
6) Los próximos colombianos postulados a Premio Nobel serán: a) en Medicina, Patarroyo o Llinás, postulados por alguna prestigiosa universidad; b) en la paz, ‘Timochenko’ y ‘Márquez’, perseverantes forjadores de convivencia y democracia, víctimas de un Estado asesino, postulados por la delegación de la ONU en Colombia; c) en Literatura, Santos, por su esfuerzo para resucitar el género de ficción a través del innovador estilo de alocuciones presidenciales para teleprompter, postulado por el poeta Roy Barreras.
7) El 7 de agosto del 2018, Sergio Fajardo será: a) el más educado; b) el más votado; c) el más olvidado.
8) Gustavo Petro, al dejar la alcaldía, será: a) candidato presidencial; b) mánager de Bacatá; c) Petro nunca dejará la alcaldía.
9) Tras la humillación a la que fue sometido, el general Flórez será premiado como: a) comandante del ofendido Ejército colombiano; b) agregado militar en Cuba; c) ministro civil de Defensa en el mágico país del posconflicto.
10) Después de su misión en Cuba, De la Calle será: a) candidato presidencial de alguna facción liberal tras el big bang entre gaviristas y samperistas; b) columnista de la revista Soho a nombre del nadaísmo del siglo XXI; c) Operador de la prestigiosa agencia de turismo Habana Tours, con su actividad estrella, el catamarán de la paz.
11) Y a propósito de turismo, nuestra eficiente Cancillería velará para que, a partir del 2018, si no prospera el extraño escrito presentado en La Haya, podamos disfrutar las playas de San Andrés solo con presentar: a) una visa especial tramitada por el secretario de Unasur; b) la visa rápida nicaragüense; c) un simple permiso de tránsito firmado por el comandante Daniel Ortega.
12) Las columnas más influyentes en el 2018 serán: a) las de los periódicos; b) las de revistas y portales; c) las móviles, como la ‘Teófilo Forero’ y similares.
13) El producto bandera del país en el 2018 será: a) la colombian marihuana golden, procesada en el Invima para uso terapéutico de los enfermos; b) la colombian ‘mermelada’ golden, untada a varias manos en las inmediaciones de la plaza de Bolívar para uso terapéutico de los congresistas; c) la colombian mamona golden, asada en nuestros Llanos maravillosos para uso terapéutico de todos los que en el cuatrienio quedaron igual que la mamona.
Fui el primer sorprendido con mi designación como Ministro de Minas, Energía e Hidrocarburos por parte del presidente Juan Manuel Santos.
Son muchas las batallas de la Historia que terminaron con suerte indecisa. Guerras, ninguna. Siempre se supo de qué lado estaban las armas victoriosas y de cuál el amargo dolor del vencimiento. Cuando los jefes de dos ejércitos se encuentran al final de la catástrofe que es la guerra, siempre se adivina cuál viene con aire imperativo, cargado de gloria, y a cuál le toca desempeñar el terrible papel de la derrota.
El Presidente Santos es un pobre Narciso, que no ve sino su imagen, no le importa sino su imagen, no cuida sino su imagen. No sabemos la figura que le devuelven las aguas del estanque donde se mira, pero esa es la verdad. Y en esa obsesión narcisista mandó nuestro Ejército a Cuba, sin que le importara mucho el papel que desempeñaría. A su juicio, ese hecho, “que nunca antes había tenido lugar” le garantizaba lo único que le importa, un trozo de notoriedad. Y para Cuba se fue el General Flórez a representar un papel indescifrable para él y sus compañeros de excursión. No lo tenía claro. Porque lo único claro era que su negativa le valía el fin de su carrera, sin paseo o con paseo previo al exterior. Y a La Habana fue a parar, con los soles en los hombros y habiéndose feriado, por ese plato de lentejas, una carrera brillante y heroica.
“Difícil, mi apreciado general Flórez, que la hagan caer más bajo.” La frase es de la periodista Salud Hernández Mora y le haríamos una sola observación. No es difícil. Es imposible que al general Flórez y a su Ejército lo hagan caer más bajo.
Para empezar la dosis, Flórez y sus hombres tenían prohibido su uniforme. General: ¿no le enseñaron en la Escuela Militar que primero se entrega la vida que el uniforme? No podemos creer que se le haya olvidado esa lección y que desde ahora sus hombres no la tengan clara. El uniforme no es un pedazo de tela para cubrir el cuerpo. El uniforme es el estatus del soldado, de ese hombre excepcional dispuesto a dar mil veces la vida por lo que el uniforme vale y significa.
Al diablo, pues, el uniforme. Márquez y Santrich ordenan y hay Flórez que obedezca. ¡Qué dolor!
No está claro si al entrar al Palacio de Convenciones de Fidel Castro, el asesino de Gaitán, señor general, por si lo olvida, el hombre que armó y lanzó contra Colombia todas las tropas de bandidos a las que usted se enfrentó una vida entera; el sujeto por cuyo odio contra Colombia dieron su vida tantos soldados suyos; el enemigo despiadado por cuyas asechanzas recibieron heridas terrible tantos otros, lo obligaron a oír el Himno de las FARC. Pudo ser. Lo seguro, es que usted no entró a ese maldito sitio oyendo las notas de nuestro Himno. Está prohibido: ¿lo sabía?
Después de semejantes humillaciones, lo encerraron en un salón a conversar con asesinos de medio pelo. No sabemos cuáles fueron sus pares, como los calificó un Senador muy cercano a Santos. Quién sabe si nos lo contará algún día, general, para que sepamos cuál es el equivalente, entre esos bandidos, al Jefe del Estado Mayor Conjunto de nuestras Fuerzas Militares. Esos bandidos que usted llamaba los narcoterroristas de las FARC. ¿Nos quiere decir cómo les decía en Cuba, señor general?
Daríamos cualquier cosa por averiguar cuál era el trato con esos delincuentes: ¿“señores insurgentes, ilustres representantes de nuestro enemigo, distinguidos compatriotas?
El narcoterrorista Márquez, aquí hablamos nosotros y no usted, que tiene prohibido llamarlo de esa manera, dijo que se reunieron “los militares de los dos ejércitos en igualdad de condiciones”. ¿No le da vergüenza, mi general? ¡En igualdad de condiciones! El Ejército de Bolívar y Córdoba y Sucre, reunido en igualdad de condiciones con estos malandrines. Salud Hernández tiene razón. Al general Flórez no lo pueden hacer caer más bajo. Al Ejército, tampoco.
Queda por averiguar a qué fue esa comitiva a Cuba, además de hacer este ridículo inmortal. Dicen que fueron de asesores. Para asesorar a De La Calle y a Jaramillo, sobran aquí tiempo y espacio. Para asesorar al general Mora, les falta mucha barba. Y para asesorar a las FARC, ese sería el colmo de los colmos. ¡Nuestro Ejército asesorando esa turba de despreciables terroristas!
¿Descartada la asesoría, a qué fueron? Pues a rendirse. Decíamos para comenzar que en las guerras no hay tablas, como en el ajedrez, ni empate, como en el fútbol. ¿Quién es el vencedor? Pues el que gana prestigio. El que gana tierra. El que sube su nivel histórico por cuenta del que lo pierde. Tal vez Flórez no lo entendió bien. Pero su viaje fue el acta de rendición de Colombia ante unos maleantes. Qué trago tan amargo.