«Un inocultable paso adelante» Columna de Antonio Sanguino.

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«Imponer cambios abruptos produce la consolidación de estereotipos homofóbicos».

Un verdadero alboroto. Fue lo que produjo la Corte Constitucional esta semana. Al pronunciarse tutelando los derechos de Ana Leiderman y Verónica Botero, mediante un fallo histórico, sentó jurisprudencia reconociendo parcialmente el derecho a la adopción de parejas con una misma orientación sexual, cuando el menor sea hijo biológico de uno de sus miembros. “Que es insuficiente” han reclamado respetables voces. “Que sigue siendo excluyente contra sectores de población Lgbti”, reclaman otras, refiriéndose a aquellas parejas homosexuales que reclaman su derecho a la adopción aún cuando no exista relación de consanguinidad con los menores. “Que debe ser un asunto del legislador”, argumentan quienes consideran que la Corte está sustituyendo al Congreso en esta materia.
Otros hechos empujan cambios hacia la igualdad de derechos. Y elevan la calidad del debate público. El Ministerio de Salud produjo un inédito documento que prácticamente avala la adopción por parte de parejas homosexuales. Afirmó que “no existe ningún riesgo para la salud y el bienestar de los menores de edad derivada de la adopción por parte de parejas del mismo sexo…” Y advierte que “la orientación sexual de los padres es, en general, indiferente para el desarrollo cognitivo y social de los menores”. “En muchos casos, como en la adopción de menores de alto riesgo, puede contribuir a su bienestar”, remata el estudio. También el gobierno da un paso más audaz y progresivo que un Congreso que marcha detrás de los acontecimientos en materia de derechos de las minorías sexuales. Y todo ello en medio de la valiente salida del closet de la relación de pareja entre las Ministras Cecilia Álvarez y Gina Parody.
Sin duda, es un enorme paso adelante. Y una batalla ganada en favor de la igualdad de derechos. El fallo de la Corte y el pronunciamiento del Ministerio de Salud derrumba tabúes fuertemente arraigados en nuestros imaginarios sociales y en nuestras instituciones públicas. Aunque restringe por lo pronto el derecho de adopción, le permite a la sociedad asimilar progresivamente una realidad inaplazable. Comprender que existen diversas formas de familia. Que la pareja heterosexual es sólo una forma de realización del amor entre seres humanos. Y que los hijos pueden ser bien criados en contextos familiares distintos a los tradicionales. Quizás en asuntos con tantas resistencias culturales son más aconsejables los cambios incrementales. Quizás pretender imponer cambios abruptos producen como efecto contrarió la consolidación de los estereotipos homofóbicos.
En lo que sí pueden tener razón los críticos al fallo de la Corte es en el triste papel del Congreso. Aunque lo digan para oponerse a que el Tribunal Constitucional produzca jurisprudencia más allá de la letra menuda que el parlamento se ha negado una y otra vez a generar en estas materias. Porque tenemos unas mayorías parlamentarias que unas veces prefieren que nuestra legislación camine más lenta que la vida. O peor aún, que la embista o la atropelle.

«Hay hacker para todo» Columna de Fernando Londoño Hoyos

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Presidente, Presidente…… No me diga presidente, carajo, que eso me suena a mala noticia. Dígame Juanpa. Me gusta más.. ¿Qué se le ofrece?
Pues que dice Jaramillo que la cosa en La Habana está jodida. “Timo” ya dijo que este año no firma nada y que si no se despacha el preámbulo del acuerdo, el entrante tampoco. Márquez está furioso con Mora porque habla de entrega de armas y desmovilización, que es como mentarles la madre. O peor. ¿Qué hacemos?
Díagale a Jaramillo que la culpa es del hacker. Que infiltró los correos de Mora y los de Márquez y a lo mejor los de “Timo”. Pero que frescos. Estamos arreglando lo del majadero ese y todo volverá a la normalidad. ¡Maldito hacker!
Presidente, perdón, Juanpa, llama el ministro Gaviria y dice que cómo hace para evitar paseos de la muerte, sin un cochino peso. Que los hospitales se están cayendo a pedazos, y que llama al ministro Cárdenas y le contesta que plata es lo que no hay. ¿Qué le digo al economista ese que se las da de médico?
Pues que explique que es un problema transitorio, porque el hacker le creó mal ambiente a la salud y todos, empezando por los aliviados, salieron a pedir citas. Que es cuestión de histeria colectiva, como la vaina esa de las niñas de Carmen de Bolívar. Que haga entrevistar un siquiatra para que diga a los periodistas que toda esa gente que hace fila no tiene más que ganas de fregar y puro susto con las mentiras del hacker. Adiós.
Presidente. Es decir, Juanpa! ¿Otra vez? Sí. Es que ahora llama el ministro Cárdenas y dice que está “llevao” con el hueco presupuestal. Que ya con los doce billones no sabía qué camino coger. Pero ahora Fedesarrollo (los amigos, Juanpa) dice que el hueco es de diecisiete. Y la contralora , que es de veintidós. Está que se chifla el hombre. ¿Qué hago?
Pues nada. Que llame a Maya Villazón y le diga que busque a alguien que sepa sumar y que lo ponga a cuadrar el hueco. Y que mientras tanto, que repita que esos son ataques del hacker, que además nos ha costado mucha plata. Las cuentas están claras. Pero además, ¿para qué sirven esos condenados de la clase media que nunca han pagado impuestos? Parece que me hubieran aprendido.  Pero no, señor. Les vamos a enseñar a pagar con gusto. Y al contado. Tranquilice a Cárdenas. Adiós.
Juanpa: soy yo, otra vez. Pero es que la Gina Parody me dice que le pasa o le pasa. Que siguiendo sus palabras, Juanpa, prometió jornada escolar de 8 horas y que Cárdenas le dice que no hay un centavo para construir un colegio. Que está enloquecida lidiando padres de familia. ¿Qué le contesto? Que ya vendrán los colegios, que no se preocupen. Era que la que sabía dónde estaba la plata para construirlos era María Fernanda Campo, pero la tuve que despedir por el desprestigio que le causó el hacker. Todo es culpa de Oscar Iván Zuluaga y de ese tipo que contrató para desestabilizarnos. Pero que tengan paciencia. Una sonrisita de Gina calma a cualquiera. Adiós y déjeme jugar poker, hombre.
Juanpa, Juanpa, perdóneme. No le quiero interrumpir la caña que está echando, pero ahora sí la cosa está verraca. Porque me llaman el vicepresidente y su amigo, el superministro ese que usted nombró, a decirme que les diga que qué hubo de la plata para las autopistas. ¿Que cómo quiere que se haga elegir presidente sin un peso para construir las carreteras que lo harán famoso? Ah. Y que no se le olviden los cuarenta billones para las casas que van a regalar.
Explíqueles que el hacker le hizo tan mal ambiente al negocio de Isagen, que no se pudo vender. Y que lo de Ecopetrol, ni lo mencionen. Ya con la primera embarrada tumbaron el precio y los accionistas me van a enloquecer. Y cómo quieren que venda una cosa a la que nuestros amigos de las Farc le ponen bombas todos los días, secuestran los técnicos y no dejan explorar. Ni milagroso que fuera uno. Y a los que piden carreteras, que les digan que ya esperaron lo más, doscientos años, que ahora esperen otros cuatro. Ya  por lo menos hablamos de ellas. Y las prometemos. Adiós.
¿No le dije que no me llamara más? Ay Juanpa, es que lo llama Maduro. Si. Su amigazo. A decirle que no tiene quién le preste diez mil millones de dólares que necesita para antier. Que si usted se acomide. Y que si no, ¿para que son amigos? Dígale a Maduro que no tengo un centavo. Pero que le mando al hacker, que hace maravillas. Todo lo explica. Fiscal Montealegre, Montealegre…

«Los victimistas» Columna de Jose Felix Lafaurie

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“Ese no es víctima de nadie…”. Con ese tono despectivo se refirió el pacifista del momento, alías Jesús Santrich, al General Luis Mendieta, en entrevista por televisión con Rodrigo Pardo; y se atrevió a advertir que lo importantes es “…que no se nos cuelen los victimistas, aquellos que se disfrazan de víctimas –como Mendieta– y colocan responsabilidades en quienes no las tienen”.
Así pues, para las Farc, Luis Herlindo Mendieta Ovalle, secuestrado en 1998 y rescatado por elEjército en 2010, con 12 años de secuestro en condiciones de ignominia; el mismo que, según sus propias palabras, tuvo que arrastrarse en el barro para hacer sus necesidades fisiológicas, con la cadena y el candado atados al cuello; el mismo que sufrió de paludismo y múltiples enfermedades; el mismo que, en castigo,  fue atado a un palo y encadenado al cuello; ese mismo general Mendieta no ha sido víctima de nadie, sino que se disfraza y, desde su imaginación trastornada, le asigna a las Farc una responsabilidad que no tienen en su victimización.
Santrich remata diciendo que Mendieta, simplemente, “hace parte de la confrontación y es prisionero de guerra”, como cientos de guerrilleros secuestrados –ellos sí– en las cárceles en condiciones de hacinamiento, aclarando, por si fuera poco su cinismo, que “en los sitios nuestros no hay hacinamiento”. Mejor dicho, el general les salió a deber por sus cómodas y respetuosas condiciones de reclusión. Como si los colombianos no hubiéramos visto las denigrantes jaulas que nos recordaron los campos nazis de concentración y contribuyeron a motivar las masivas manifestaciones de rechazo a las Farc en febrero de 2008.
Que para las Farc los secuestrados de la Fuerza Pública sean prisioneros de guerra, vaya y venga, pero que lo sean para el Gobierno no es asunto de poca monta y está en la base de la ilegitimidad de esas negociaciones. No olvidemos que la Universidad Nacional vetó al general Mendieta como víctima, y que el presidente dijo expresamente que «estamos en guerra, pero la guerra es entre combatientes”.
Las palabras traicionan. Si, por ejemplo, hablamos de “guerra” contra el sobrepeso, todo el mundo sabe de qué se trata, pero si nos referimos a la primera acepción del diccionario, es decir, a lucha armada entre dos bandos, a guerra y a combatientes, como hizo el presidente, ya no cabe el sentido figurado. Estamos hablando de un bando legítimo y de otro que aspira a serlo. Estamos hablando de imponer uno u otro modelo de sociedad y de país.
Por ello, quienes niegan la existencia de un conflicto interno no lo hacen porque sean absurdamente ciegos a la situación de violencia del país, sino porque tienen claridad sobre la naturaleza de esa violencia y no encuentran razón para otorgarle condición de beligerancia a las Farc y, menos aún, de altos deliberantes en unas negociaciones que no deberían ir más allá de las condiciones de verdad, justicia transicional y reparación exigibles para su reinserción a la sociedad. ¿Hay violencia narcotraficante?: SÍ. ¿El Gobierno colombiano está en guerra declarada contra las Farc?: NO. Si así fuera, el general Mendieta y todos los secuestrados de la Fuerza Pública serían efectivamente prisioneros de guerra. Y lo más grave, los guerrilleros en la cárcel también lo serían.
Nota bene. El soldado Johan Burbano murió el pasado lunes en un enfrentamiento con las Farc. Al día siguiente murió su hermano, el cabo Albín Enrique Burbano, al pisar una mina. En dos días, una humilde familia perdió dos hijos militares, pero sus padres no son víctimas, sino victimistas, es decir, disfrazados.

«Gran polla ‘Colombia 2018’ » Columna de Juan Lozano

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¿Qué será de nosotros, de nuestro país y de nuestros dirigentes en cuatro años? He aquí un ejercicio participativo de prospectiva elemental para imaginar lo que nos espera en el 2018. ¡Adelante!

1) La foto de Santos y ‘Timochenko’ se tomará: a) antes del 7 de agosto del 2018; b) nunca; c) ya está tomada.

2) En el próximo Mundial, en Rusia, nuestra gloriosa selección: a) ganará la Copa Mundo; b) llegará a la final; c) no habrá Mundial en Rusia, pues los hijos de Putin habrán declarado una nueva guerra.

3) Germán Vargas asumirá la Presidencia: a) antes de cuatro años; b) dentro de cuatro años; c) después de cuatro años.

4) Y si es candidato presidencial, Germán Vargas será candidato a nombre de: a) lo que quede de la coalición de Santos; b) la oposición a Santos; c) el ‘Cambio Radical’.

5) Y, en ese caso, tendrá que disputar la final del Desafío Colombia 2018 con: a) celebridades línea Gina Parody; b) retadores línea Marta Lucía o Alejandro Ordóñez; c) sobrevivientes línea uribista, Cossios y Cabales.

6) Los próximos colombianos postulados a Premio Nobel serán: a) en Medicina, Patarroyo o Llinás, postulados por alguna prestigiosa universidad; b) en la paz, ‘Timochenko’ y ‘Márquez’, perseverantes forjadores de convivencia y democracia, víctimas de un Estado asesino, postulados por la delegación de la ONU en Colombia; c) en Literatura, Santos, por su esfuerzo para resucitar el género de ficción a través del innovador estilo de alocuciones presidenciales para teleprompter, postulado por el poeta Roy Barreras.

7) El 7 de agosto del 2018, Sergio Fajardo será: a) el más educado; b) el más votado; c) el más olvidado.

8) Gustavo Petro, al dejar la alcaldía, será: a) candidato presidencial; b) mánager de Bacatá; c) Petro nunca dejará la alcaldía.

9) Tras la humillación a la que fue sometido, el general Flórez será premiado como: a) comandante del ofendido Ejército colombiano; b) agregado militar en Cuba; c) ministro civil de Defensa en el mágico país del posconflicto.

10) Después de su misión en Cuba, De la Calle será: a) candidato presidencial de alguna facción liberal tras el big bang entre gaviristas y samperistas; b) columnista de la revista Soho a nombre del nadaísmo del siglo XXI; c) Operador de la prestigiosa agencia de turismo Habana Tours, con su actividad estrella, el catamarán de la paz.

11) Y a propósito de turismo, nuestra eficiente Cancillería velará para que, a partir del 2018, si no prospera el extraño escrito presentado en La Haya, podamos disfrutar las playas de San Andrés solo con presentar: a) una visa especial tramitada por el secretario de Unasur; b) la visa rápida nicaragüense; c) un simple permiso de tránsito firmado por el comandante Daniel Ortega.

12) Las columnas más influyentes en el 2018 serán: a) las de los periódicos; b) las de revistas y portales; c) las móviles, como la ‘Teófilo Forero’ y similares.

13) El producto bandera del país en el 2018 será: a) la colombian marihuana golden, procesada en el Invima para uso terapéutico de los enfermos; b) la colombian ‘mermelada’ golden, untada a varias manos en las inmediaciones de la plaza de Bolívar para uso terapéutico de los congresistas; c) la colombian mamona golden, asada en nuestros Llanos maravillosos para uso terapéutico de todos los que en el cuatrienio quedaron igual que la mamona.

«Misión cumplida» Columna de Amylkar Acosta

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Fui el primer sorprendido con mi designación como Ministro de Minas, Energía e Hidrocarburos por parte del presidente Juan Manuel Santos.

Fui el primer sorprendido con mi designación como ministro de Minas, Energía e Hidrocarburos por parte del presidente Juan Manuel Santos. En primer lugar, porque mi actitud crítica, contestataria, frente a varias de sus políticas de Gobierno me alejaban de su administración; pero, sobre todo porque La Guajira ha tenido escasas oportunidades de ocupar tan encumbrada posición a lo largo de su dilatada historia político-administrativa. Nos lo recuerda El Heraldo: en el decurso de tres siglos (sic!) La Guajira sólo ha contado con 6 ministros de Estado, es decir, un ministro en promedio cada 50 años (¡!).
Como tuve ocasión de decirlo en el agasajo que se me brindó con motivo de mi nombramiento, desde un primer momento lo entendí como una oportunidad, pero no para mí que ya las había tenido todas y prueba de ello es que ya había pasado voluntariamente a la reserva activa de mi partido.
Se trataba y así lo asumí como una oportunidad de servirle a mi país, a las regiones periféricas de Colombia, particularmente la región Caribe y la región Pacífica, las más rezagadas en su desarrollo económico y social.
Esta circunstancia aunada a mi acendrado deseo de servirle a las regiones más deprimidas de nuestro país, en el propósito de paliar sus dolamas, me llevaron a ocupar uno de los 16 sillones de la mesa oval en torno a la cual se sienta el Consejo de Ministros para tomar las grandes decisiones gubernamentales de las cuales depende la suerte de mis compatriotas.
Fue tanto mi afán y mi compromiso de servir sin cálculos ni mezquindades a mi gente que trabajé cada día de los que permanecí al frente de esta cartera como si fuera el último que permanecería al frente de la misma. Cada día para mí fue efímero en la febricitante búsqueda de soluciones para las múltiples necesidades que aquejan a nuestra población; nuestro ritmo de trabajo fue además de frenético consagrado y tenaz.
Los resultados están a la vista de todos, para su escrutinio y valoración. En los distintos frentes del sector minero-energético dejamos una huella a nuestro paso por el Ministerio.
En el sector eléctrico, contribuyendo a su fortalecimiento y consolidación, para poder responder a los retos de un mayor potencial de crecimiento de la economía nacional. Ante la inminencia del fenómeno de El Niño, espantamos el fantasma del racionamiento eléctrico. En particular en la región Caribe dejamos en marcha un ambicioso Plan de choque con inversiones que superan los USD$600 millones, tendientes a garantizarle la prestación del servicio de energía con calidad, eficiencia y continuidad, como lo manda la Ley de servicios públicos. En el sector minero nos aplicamos a darle un impulso a la gran minería, apoyando los proyectos de infraestructura de transporte y portuaria, con miras a la expansión de sus actividades. Dejamos en plena ejecución un programa deformalización minera, en beneficio de la minería tradicional y ancestral, concomitante con la erradicación de la minería ilegal.
Y en materia de hidrocarburos, nos enfocamos a la búsqueda y hallazgo de mayores reservas, abocando la remoción de los obstáculos que conspiran en contra de la actividad de esta vital industria, tales como el terrorismo, la conflictividad social y la lentitud de los procesos de licenciamiento ambiental y de las consultas previas, cuando hay lugar a ellas. Una de las claves para avanzar en este propósito es la Licencia social, como la mejor forma de darle viabilidad a los proyectos sobre la base del beneficio tangible y concreto de la población asentada en al área de influencia de sus operaciones.
Abrimos una nueva frontera a los hidrocarburos con el desarrollo de los yacimientos no convencionales de hidrocarburos y el aprovechamiento del gas metano asociado al carbón (CBM).Nos propusimos y lo logramos estabilizar los precios de los combustibles; entre junio 30 del año pasado y junio 30 de este año el alza precio de la gasolina y del diésel estuvo por debajo del Índice de precios al consumidor.
Eso sí, al hacer dejación del cargo siento la satisfacción del deber cumplido, salgo por la misma puerta que entré, con mis manos libres y limpias. Hemos cumplido al pie de la letra el juramento de los jóvenes de la antigua Atenas al momento de cumplir sus 16 años: “nunca traeremos vergüenza sobre nuestra ciudad mediante actos de deshonestidad o cobardía…De esta manera, lograremos una ciudad más grande y esplendorosa que la que hemos recibido”.

«¿Quién es el vencedor?» Columna de Fernando Londoño hoyos

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Son muchas las batallas de la Historia que terminaron con suerte indecisa. Guerras, ninguna. Siempre se supo de qué lado estaban las armas victoriosas y de cuál el amargo dolor del vencimiento. Cuando los jefes de dos ejércitos se encuentran al final de la catástrofe que es la guerra, siempre se adivina cuál viene con aire imperativo, cargado de gloria, y a cuál le toca desempeñar el terrible papel de la derrota.

 

El Presidente Santos es un pobre Narciso, que no ve sino su imagen, no le importa sino su imagen, no cuida sino su imagen. No sabemos la figura que le devuelven las aguas del estanque donde se mira, pero esa es la verdad. Y en esa obsesión narcisista mandó nuestro Ejército a Cuba, sin que le importara mucho el papel que desempeñaría. A su juicio, ese hecho, “que nunca antes había tenido lugar” le garantizaba lo único que le importa, un trozo de notoriedad. Y para Cuba se fue el General Flórez a representar un papel indescifrable para él y sus compañeros de excursión. No lo tenía claro. Porque lo único claro era que su negativa le valía el fin de su carrera, sin paseo o con paseo previo al exterior. Y a La Habana fue a parar, con los soles en los hombros y habiéndose feriado, por ese plato de lentejas, una carrera brillante y heroica.

“Difícil, mi apreciado general Flórez, que la hagan caer más bajo.” La frase es de la periodista Salud Hernández Mora y le haríamos una sola observación. No es difícil. Es imposible que al general Flórez y a su Ejército lo hagan caer más bajo.

Para empezar la dosis, Flórez y sus hombres tenían prohibido su uniforme. General: ¿no le enseñaron en la Escuela Militar que primero se entrega la vida que el uniforme? No podemos creer que se le haya olvidado esa lección y que desde ahora sus hombres no la tengan clara. El uniforme no es un pedazo de tela para cubrir el cuerpo. El uniforme es el estatus del soldado, de ese hombre excepcional dispuesto a dar mil veces la vida por lo que el uniforme vale y significa.

Al diablo, pues, el uniforme. Márquez y Santrich ordenan y hay Flórez que obedezca. ¡Qué dolor!

No está claro si al entrar al Palacio de Convenciones de Fidel Castro, el asesino de Gaitán, señor general, por si lo olvida, el hombre que armó y lanzó contra Colombia todas las tropas de bandidos a las que usted se enfrentó una vida entera; el sujeto por cuyo odio contra Colombia dieron su vida tantos soldados suyos; el enemigo despiadado por cuyas asechanzas  recibieron heridas terrible tantos otros, lo obligaron a oír el Himno de las FARC. Pudo ser. Lo seguro, es que usted no entró a ese maldito sitio oyendo las notas de nuestro Himno. Está prohibido: ¿lo sabía?

Después de semejantes humillaciones, lo encerraron en un salón a conversar con asesinos de medio pelo. No sabemos cuáles fueron sus pares, como los calificó un Senador muy cercano a Santos. Quién sabe si nos lo contará algún día, general, para que sepamos cuál es el equivalente, entre esos bandidos, al Jefe del Estado Mayor Conjunto de nuestras Fuerzas Militares. Esos bandidos que usted llamaba los narcoterroristas de las FARC. ¿Nos quiere decir cómo les decía en Cuba, señor general?

Daríamos cualquier cosa por averiguar cuál era el trato con esos delincuentes: ¿“señores insurgentes, ilustres representantes de nuestro enemigo, distinguidos compatriotas?

El narcoterrorista Márquez, aquí hablamos nosotros y no usted, que tiene prohibido llamarlo de esa manera, dijo que se reunieron “los militares de los dos ejércitos en igualdad de condiciones”. ¿No le da vergüenza, mi general? ¡En igualdad de condiciones! El Ejército de Bolívar y Córdoba y Sucre, reunido en igualdad de condiciones con estos malandrines. Salud Hernández tiene razón. Al general Flórez no lo pueden hacer caer más bajo. Al Ejército, tampoco.

Queda por averiguar a qué fue esa comitiva a Cuba, además de hacer este ridículo inmortal. Dicen que fueron de asesores. Para asesorar a De La Calle y a Jaramillo, sobran aquí tiempo y espacio. Para asesorar al general Mora, les falta mucha barba. Y para asesorar a las FARC, ese sería el colmo de los colmos. ¡Nuestro Ejército asesorando esa turba de despreciables terroristas!

¿Descartada la asesoría, a qué fueron? Pues a rendirse. Decíamos para comenzar que en las guerras no hay tablas, como en el ajedrez, ni empate, como en el fútbol. ¿Quién es el vencedor? Pues el que gana prestigio. El que gana tierra. El que sube su nivel histórico por cuenta del que lo pierde. Tal vez Flórez no lo entendió bien. Pero su viaje fue el acta de rendición de Colombia ante unos maleantes. Qué trago tan amargo.