Preguntas sin respuesta

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Por: Viv Lernanto

Un fenómeno único en la historia de la humanidad ocurrió cuando el primer ser humano empezó a observar detenidamente su propia conciencia. Dejó de mirar hacia afuera para conocer la realidad, y miró hacia adentro.

Fue en ese instante donde nació el poder de la conciencia, un poder que vino acompañado de tres preguntas que nos han atormentado desde entonces.

¿De dónde venimos? ¿Por qué estamos acá? ¿Para dónde vamos?

Desde ese momento nos dimos a la tarea de resolverlas, pero siendo realistas, hasta el sol de hoy nadie aún ha encontrado respuestas definitivas.

Cada cultura buscó en su entorno, mezclando su realidad con un poco de imaginación, crearon relatos con una cosmología única que diera sentido a la existencia. En los cielos proyectaron lo que veían a su alrededor y se inventaron los dioses a su imagen y semejanza.

Por ende, el concepto del bien y del mal está arraigado en cada cultura y depende del relato que se haya creado para darle respuesta a dichas preguntas, lo que para un pueblo es una ofrenda para otro puede ser una atrocidad.

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Cuando los primeros españoles desembarcaron en la península de Yucatán al mando de Cortés, se vivió unos de los enfrentamientos culturales más grandes de nuestra historia. Sus creencias, mitos y relatos fueron determinantes en el curso de los acontecimientos. Por un lado los aztecas estaban a la espera del regreso de su Dios Quetzalcóatl, en un comienzo pensaron que aquellos soldados con armaduras metálicas y yelmos emplumados representaban a el esperado, esta pequeña coincidencia le dio a los hombres de Cortez una gran ventaja, que por su parte consideraban salvajes y primitivos a todos los que no creyeran en su Dios y en su nombre hicieron las más desgarradoras masacres, sin valorar en lo absoluto los desarrollos tecnológicos y sociales que tenían la civilización con la que se habían topado.

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Así pues, el concepto del bien y del mal que alimenta nuestra conciencia y nos impulsa juzgar a otros por lo que hacen o piensan es relativo y cambiante, depende de las creencias que se hayan instaurado en nuestra mente a través de los mitos y relatos que hemos escuchado.

Cosas que hoy son comunes para muchos, como comerse los órganos de una vaca, puede que en un futuro cercano sea inconcebible, así como lo es hoy para nosotros la esclavitud.

Nuestra conciencia trasciende, ampliando su círculo de influencia según las condiciones del entorno, hoy a muchos nos preocupa el medio ambiente, el plástico, el calentamiento global, la ambición desmedida, el maltrato animal. Con estos elementos estamos construyendo un nuevo relato, que aunque no consiga responder las preguntas fundamentales, si puede reconfigurar el concepto de lo que pensamos que está bien y lo que está mal.

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