Retos y horizontes del recaudo inteligente en la movilidad urbana

La evolución de los sistemas de pago en el transporte público abre la puerta a una movilidad más conectada, flexible y centrada en las necesidades de los usuarios.

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La modernización de los sistemas de recaudo en el transporte público se ha convertido en una conversación central para las ciudades de América Latina. Más que un cambio de tarjetas, validadores o torniquetes, estos procesos representan una oportunidad para avanzar hacia modelos de movilidad más integrados, seguros, eficientes y centrados en la experiencia de las personas.

En ese contexto, la reciente implementación de nuevas estrategias de modernización en los sistemas de transporte evidencia que esta conversación gana relevancia. El desafío ya no se limita a una ciudad o a un sistema específico. En distintos mercados las autoridades de transporte han tenido que resolver retos similares de integración, escalabilidad, interoperabilidad y experiencia de uso.

Por ejemplo, en el caso de Transport for London, en Reino Unido, Indra Group participa en la operación y evolución del sistema de ticketing de una red que gestiona miles de millones de viajes al año. A esta experiencia se suman referencias de movilidad inteligente en mercados como Riad (Arabia Saudita), con soluciones orientadas a integrar distintos modos de transporte y facilitar una experiencia de uso más conectada. Estos antecedentes demuestran que, más allá de las diferencias geográficas, existen aprendizajes técnicos que pueden adaptarse a distintas realidades urbanas, incluidas las de la región andina.

Para la ciudadanía, el sistema debe funcionar como un todo coherente, independientemente del medio de transporte que utilice. La integración entre metro, buses, corredores troncales, sistemas complementarios y operadores privados exige una visión de largo plazo. La tecnología, bien aplicada, permite articular estos ecosistemas sin fricciones y facilitar una experiencia más simple, confiable y accesible.

Uno de los caminos más relevantes es la evolución hacia modelos como el Account Based Ticketing o ABT, implementado en sistemas como el de Londres. En este enfoque, la gestión del viaje deja de depender exclusivamente de una tarjeta física y se traslada a plataformas digitales capaces de reconocer distintos medios de pago, como tarjetas bancarias, dispositivos móviles o wearables. Esto abre la puerta a esquemas tarifarios más flexibles, dinámicos y ajustados a los patrones reales de uso.

A medida que estos sistemas avanzan, también cobra relevancia la gestión del dato. Contar con información en tiempo real permite optimizar la operación, planificar mejor la oferta de transporte, identificar patrones de demanda y tomar decisiones más informadas sobre la movilidad urbana. Este potencial exige capacidades robustas de gobierno del dato, interoperabilidad y analítica.

Cualquier proceso de modernización debe mantener, además, una mirada social y ambiental. Un recaudo más eficiente puede contribuir a reducir tiempos, mejorar la calidad del servicio, facilitar la integración tarifaria y promover un mayor uso del transporte público. Todo ello tiene efectos directos en la calidad de vida, la sostenibilidad urbana y la forma en que las ciudades responden a sus desafíos de crecimiento.

La conversación sobre recaudo inteligente ya está ocurriendo en América Latina. En mercados como Colombia, Ecuador y Panamá, las ciudades enfrentan el reto de avanzar hacia plataformas capaces de transformar no solo la operación del transporte, sino también la experiencia diaria de quienes dependen de él para moverse, trabajar, estudiar y habitar la ciudad.

Por: José Luis Viaña Lambis, program manager – Mobility, Indra Group Colombia y Ecuador

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