«Tenemos que convertir el empleo en la gran prioridad nacional», Juan Carlos Pinzón

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El presidente de ProBogotá aseguró que la generación de empleo es el factor determinante en la reactivación económica luego de la pandemia, pero advirtió la importancia de una sinergia entre gobierno nacional, gobiernos departamentales y locales, además del sector privado para invertir en otros rubros como la seguridad, la infraestructura y la conectividad. También, resaltó la importancia de fortalecer el agro colombiano desde cuatro puntos básicos.


360 Revista: Estamos en una etapa de levantarnos luego de una fuerte caída, ¿cómo se asume ese desafío en el país?

Juan Carlos Pinzón: Evidentemente ha sido un año difícil. Este es un año que tiene connotaciones históricas en el mundo, donde además de las vidas humanas que se han perdido, que es un tema doloroso, y especialmente en Colombia, donde sumamos más de 30 mil fallecidos por cuenta de la pandemia, es un tema para reflexionar porque se han perdido empleos y se ha visto afectado el desarrollo económico. Algo muy grave. El país al cierre del 2020 va a tener una economía cerca de 8 % más pequeña de lo que era en 2019.

Lo anterior va a significar que vamos a tener cerca de 4 millones de personas desempleadas. Casi el 50 % más de las personas que había desempleadas un año atrás. Eso termina manifestándose en un incremento de la pobreza y un deterioro social que termina repercutiendo en la seguridad, aspecto que empieza a ser el problema más creciente y preocupante para la ciudadanía. Todo esto me lleva a una frase: «Tenemos que convertir el empleo en la gran prioridad nacional», todo el mundo tiene que sumarse a ese esfuerzo: el gobierno nacional, los gobiernos departamentales, los gobiernos locales, y por supuesto, el sector privado, la pequeña, la mediana y la gran empresa; aquí no hay tiempo que perder. Debemos recuperar rápido los empleos y al mismo tiempo debemos usar la pandemia para hacer reformas que contribuyan a generar más capital, más inversión, más infraestructura y conectividad.

360 Revista: ¿Qué piden los empresarios para crear esa sinergia y poder poner a Colombia a trabajar como usted manifiesta?

J.C.P.: El empresariado colombiano es determinado. Muchos han resistido a pesar de la caída de los ingresos y el consumo. Por otra parte, han tratado de garantizar el empleo. También los he visto adaptándose, siendo innovadores y en medio de la dificultad buscando la manera de mantener una expectativa empresarial. Sin embargo, hay miles de empresas que han cerrado y hay necesidades muy marcadas. Lo primero es que se requiere un mecanismo más duradero y fuerte de lo que se conoce como la red de apoyo social, es decir, aquellas personas que se quedaron sin dinero y sin ingresos, les llegue esa ayuda del Estado para que, de una u otra manera, hagan consumo para mantener su vida y al mismo tiempo mover la economía.

Segundo, los apoyos a las empresas por sectores. Hay unos sectores más golpeados que otros. Hoteleros, los medios de comunicación, todo lo que tiene que ver con eventos, espectáculos, temas culturales, todo eso está muy golpeado. A ese tipo de empresas hay que crearles unos programas que permitan créditos a muy largo plazo, muy blandos, para que logren resistir y mantenerse. Por otro lado, los subsidios para nómina seguramente tendrán que ampliarse a lo largo del año 2021 para que, de una u otra manera, las empresas que están tomando parte de ese subsidio para pagarle a sus empleados, lo puedan hacer para que no se siga perdiendo empleo.

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Luego vienen los grandes temas y eso tiene dos componentes: ¿dónde el gobierno puede enfatizar la inversión de sus recursos y cómo los debe aumentar con endeudamiento?, y, por otro lado, ¿qué reformas debe hacer para que la economía sea más competitiva y sea más fácil para el empresario? En materia de inversión el gobierno debe hacerla en infraestructura, adicional a la que viene haciendo; inversión en el tema de conectividad; el tema agroindustrial: Colombia necesita vías terciarias e industrialización del campo; y vivienda, que es el sector que más recibe este año, incluso el mes de septiembre fue el mejor momento en ventas de vivienda de interés social.

360 Revista: ¿Cómo considera que ha manejado el presidente Iván Duque esta coyuntura?

J.C.P.: Al gobierno del presidente Duque hay que reconocerle que ha sido capaz de atender una emergencia donde nadie estaba preparado. Yo veo reacción, disposición, buena fe y varias políticas acertadas.

El hecho de haber creado el modelo de ingreso solidario ha sido útil, porque, si bien es pequeño y aunque se debería pensar en incrementarlo y sostenerlo por más tiempo, de una u otra manera es un paso en la dirección correcta. Otro paso en buena dirección es el subsidio de nóminas tratando de minimizar la pérdida de empleo, pero hay mucho más que se puede hacer. Creo que es importante la lógica de responsabilidad fiscal y moneda sana, pero estamos en una coyuntura excepcional y Colombia tiene la capacidad de tomar un poco más de deuda y esa deuda puede enfocarse en más programas de infraestructura, conectividad y en programas de educación para el trabajo.

Yo no estoy de acuerdo con las premisas que dicen algunos, que ahora son candidatos, que todo es educación y educación, pero resulta que educación para que simplemente resulte en sindicatos y en dinero que no se refleja en oportunidades de empleo para el estudiante, pues se pierde el esfuerzo.

360 Revista: Después de la pandemia, tal vez el tema más complejo en Bogotá es la seguridad, ¿cómo califica esta situación y el papel de la administración distrital?

J.C.P.: El tema de Bogotá es un tema muy importante y merece un análisis general. Por un lado, la ciudad está siendo golpeada más que proporcionalmente por el desempleo; Bogotá tiene una tasa de desempleo que es superior a la del país y superior a la de las demás ciudades capitales.

El sector privado, la red pro’s, nos pusimos en la tarea de identificar proyectos que pudieran generar empleo para comenzar rápidamente con recursos públicos, recursos privados e incluso con inversiones de fondos de capital y de fondos institucionales. Identificamos 340 mil proyectos en el país, en el caso de Bogotá identificamos 146, de esos proyectos el 60 % son recursos públicos, pero el 40 % son privados. Ahí se incluyen planes de renovación urbana, programas de vivienda de interés social e interés prioritario, que, si se realizan, pueden generar los empleos que necesita la capital.

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El segundo punto es la seguridad. Bogotá viene sufriendo un deterioro en la percepción de seguridad muy fuerte, el país entero, las recientes encuestas lo demuestran, por ejemplo, el 89 % de los colombianos cree que la seguridad se está deteriorando. En Bogotá el tema ha sido grave, porque han ocurrido asesinatos a plena luz del día, en pleno transporte público o robos de bicicletas donde han sido asesinadas varias personas. Es un tema que hay que abordar con mucha seriedad. Esto se debe atacar con coordinación, porque si uno tiene una autoridad local que lo que hace es atacar a la Policía y no a los delincuentes, se crea un desequilibrio muy difícil. Por supuesto que a las autoridades hay que exigirles y al miembro de la fuerza pública que viole la ley hay que llevarlo y que pague, esa es la responsabilidad que se tiene por ser instituciones, pero lo que tiene que ocurrir todo el tiempo es darles apoyo.

360 Revista: Si de algo nos dimos cuenta en esta pandemia es de la importancia de la soberanía alimentaria, del agro, de una nueva política agroindustrial que el país necesita, ¿qué le queda de este año en materia de agro y cuáles cree que son los retos para el 2021?

J.C.P.: La pandemia mostró que la seguridad alimentaria define qué países logran salir mejor que otros. Colombia es un país que puede alimentar a su población, pero eso no será cierto si no se hace un esfuerzo de inversión determinada en el desarrollo del campo.

Importante revisar el tema de vías terciarias y conectividad. También es necesario analizar todo el tema de seguridad social del campesino que simplemente no tiene. Tercero, todo el tema de industrialización del campo, porque nada saca uno con producir bienes agrícolas que no tengan transformación y generen cierto valor industrial para mejorar los ingresos de las familias, solo vendiendo en los mercados las familias no logran proyectar sus ingresos.

Y cuarto, no hay que temerle a la compra de cosechas de aquellos campesinos que en zonas muy lejanas y distantes tengan que vender sus cosechas siempre que no estén en actividades ilegales o en cultivos ilícitos. Aquí se cometió un pecado mortal, que es tratar de comprarle o darle beneficios al campesino que está en lo ilícito o que forma parte de una cadena criminal, y no al que debe tener los incentivos para estar haciendo lo correcto.

360 Revista: ¿Qué mensaje de esperanza puede enviarles a los colombianos que están enfocados en la reactivación del país?

J.C.P.: Aquí tenemos que unirnos, sumarnos. El tema del empleo es la prioridad, pero para que haya empleo tenemos que darle seguridad a la gente. Tenemos que volver a recuperar el consenso de la seguridad y crear un consenso sobre el empleo. Con estos dos frentes el país tiene todo para salir adelante. El cielo es el límite para Colombia, pero eso depende de nosotros, de que nos pongamos en ese plan.

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