El Hecho: El Tribunal Administrativo de Cundinamarca admitió una acción popular interpuesta por el ciudadano David Fernando Cano para frenar la ceremonia de posesión del presidente electo, Abelardo De La Espriella, programada en Cali.
¿Por qué es importante?: Pone bajo la lupa jurídica el traslado de la sede del Congreso hacia la capital del Valle del Cauca, argumentando la posible vulneración de derechos colectivos como la moralidad administrativa, la defensa del patrimonio público y la legalidad del gasto.
¿Cuál es el contexto?: La demanda se presenta a apenas tres días de la fecha prevista para el evento oficial, generando incertidumbre institucional en medio de los preparativos y el despliegue de seguridad en la región.
¿A quiénes afecta y cómo?: Involucra directamente al Congreso de la República y a las entidades encargadas de la organización, a quienes el tribunal les exigió la entrega urgente de documentación de respaldo en un plazo perentorio.
El dato que no se puede perder: Aunque el alto tribunal todavía no ha emitido una suspensión provisional, el despacho judicial evaluará en las próximas horas si procede o no a decretar una medida cautelar de urgencia que suspenda el traslado de la ceremonia antes del 7 de agosto.
A contrarreloj y cuando apenas restan tres días para el evento, el Tribunal Administrativo de Cundinamarca admitió una acción popular que busca frenar la ceremonia de posesión del presidente electo, Abelardo de la Espriella, programada para llevarse a cabo en Cali.
La demanda, interpuesta por el ciudadano David Fernando Cano, pone bajo la lupa el traslado de la sede del Congreso de la República hacia la capital del Valle del Cauca. Para el demandante, esta decisión podría derivar en la vulneración de derechos e intereses colectivos fundamentales, entre los que destacan la moralidad administrativa, la defensa del patrimonio público, la transparencia, la legalidad del gasto y la seguridad pública.
Panorama general: El conflicto radica en el hermetismo y la falta de soportes técnicos que, según la demanda, rodearon la planeación del evento. El recurso advierte que las autoridades involucradas están vulnerando intereses colectivos al «ejecutar o permitir la ejecución del traslado de sede del Congreso para la posesión presidencial en Cali sin que exista información pública, completa, verificable y certificada sobre el acuerdo formal entre cámaras, costos, seguridad, logística, gestión del riesgo y soporte presupuestal».
Ante este panorama, la exigencia ante la justicia es contundente: ordenar la publicación formal de los acuerdos que habilitaron el cambio de sede, certificar los valores reales de la ceremonia y prohibir cualquier desembolso adicional de fondos públicos hasta que se demuestre la estricta necesidad y proporcionalidad de los gastos. Aunque el estrado aún no ha ordenado la suspensión provisional del acto, el Congreso y las demás instituciones fueron requeridos con carácter perentorio para entregar explicaciones y documentos en tiempo récord.
Acción popular pone en riesgo la ceremonia de posesión del presidente electo Abelardo de la Espriella

La financiación de la investidura ha desatado un intenso debate sobre su verdadero costo. Por un lado, De la Espriella ha defendido la elección de Cali como un escenario descentralizado y ha asegurado que se tratará de una ceremonia austera, cuyo valor total sería inferior a la mitad del registrado hace cuatro años.
No obstante, los datos oficiales disponibles en el Secop cuentan una historia distinta: el pasado 25 de julio, la administración saliente dejó amarrados los convenios para la organización logística y la transmisión oficial por un valor conjunto cercano a los 5.950 millones de pesos.
Al poner las cifras sobre la balanza, este monto supera en unos 950 millones de pesos el costo nominal de la posesión de Gustavo Petro en 2022. Sin embargo, al aplicarle la corrección por la inflación acumulada, el presupuesto actual representa un 12 % menos en términos reales.
Frente a estos compromisos contractuales heredados, el mandatario electo tomó distancia y aseguró que no fue su administración la que estructuró dichos convenios. «Si por mí fuera, tampoco me gastaría esa plata (…). En todo caso, le di instrucciones al secretario general de la Presidencia para que se ahorrara la mayor cantidad de recursos posibles y no se ejecutara la totalidad del presupuesto», aseveró.
A este rubro se suman los pasajes aéreos de los congresistas. Aunque las proyecciones iniciales calculaban un gasto de entre 300 y 600 millones de pesos costeados por el erario, la cifra podría recortarse de manera importante debido a la decisión del Pacto Histórico de marginarse de la ceremonia y al anuncio de un sector del Centro Democrático de asumir de su propio bolsillo los costos de desplazamiento.
Por qué es importante: Pese a las turbulencias jurídicas y al debate presupuestal, desde el entorno del presidente electo insisten en que el balance financiero para la región será altamente favorable. Las proyecciones oficiales calculan que el evento inyectará una derrama económica cercana a los 10.000 millones de pesos en la capital vallecaucana.
Se prevé el arribo de unos 6.000 visitantes, entre los que figuran jefes de Estado, delegaciones diplomáticas internacionales, líderes gremiales, empresarios y periodistas de distintas partes del mundo, convirtiendo a Cali en el centro de atención de la política nacional en medio de un inusual cruce de tensiones institucionales y expectativas comerciales.
Si bien el alto tribunal todavía no ha emitido una suspensión provisional de los actos de posesión, la admisión del recurso sí encendió las alarmas institucionales.
Requerimiento urgente: El Tribunal ordenó al Congreso de la República y a las demás entidades involucradas entregar información detallada y documentación de respaldo en un plazo perentorio.
Próximos pasos: Con estos elementos sobre la mesa, el despacho judicial evaluará si procede o no a decretar una medida cautelar de urgencia que suspenda el traslado de la ceremonia antes de que se cumpla la fecha prevista.
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