Veeduría Entorno Electoral dice que sí hay presión de grupos armados ilegales sobre el voto

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El ente de vigilancia social identificó que cerca de 361.313 votos en 504 puestos tendrían anomalías de interferencia de grupos armados ilegales.

El hecho: Se identificaron posibles anomalías en 361.313 votos de 504 puestos de votación, relacionadas con presiones e interferencia de grupos armados ilegales durante la primera vuelta presidencial.

¿Por qué es importante?: Porque estas irregularidades podrían afectar la libertad del voto y la transparencia del proceso electoral.

¿Cuál es el contexto?: Un informe de la Veeduría Entorno Electoral 2026, el Instituto de Ciencia Política Hernán Echavarría Olózaga y la Fundación Colombia 2050 encontró indicios de coacción electoral en zonas con presencia de grupos armados, especialmente en áreas rurales.

¿A quiénes afecta y cómo?: A los votantes de regiones con riesgo territorial activo, quienes habrían enfrentado presiones para demostrar o condicionar su voto.

El dato que no se puede perder: De los 584 puestos de votación considerados prioritarios para vigilancia, el 75,2 % están ubicados en zonas rurales, y en 504 de ellos se detectaron anomalías que involucran más de 361.000 votos.

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Fotos: Google

De acuerdo con el más reciente informe de la Veeduría Entorno Electoral 2026, en compañía con el Instituto de Ciencia Política Hernán Echavarría Olózaga (ICP) y la Fundación Colombia 2050 corroboraron las alertas sobre la injerencia de estos grupos en la primera vuelta presidencial.

Tras un estudio y análisis de las elecciones, estas organizaciones determinaron que hubo casos en los cuales el certificado electoral fue usado como mecanismo de presión o comprobación del voto.

Una de los lugares de estudio más recientes es en Cartagena del Chairá, donde se evidenció un fuerte control de grupos armados al margen de la ley. De acuerdo con testimonios recogidos como: “toca pedir permiso”, “aquí mandan otros” o “mejor no hablar”, además de aquellos que guardaron silencio ante los hechos.

Carlos Augusto Chacón, director ejecutivo del ICP, declaró al respecto: “Reducir la libertad del voto a que los puestos hayan abierto, las mesas hayan funcionado o el voto sea secreto dentro de la urna desconoce cómo opera la coacción en los territorios: la presión puede ocurrir antes y después del sufragio”.

El estudio demostró que al menos 1.543 puestos muestran alguna anomalía, además 584 de estos cumplen condiciones para que las autoridades centren aún más su atención, estos requisitos son: anomalía electoral, volumen significativo de votos y riesgo territorial activo.

Además, se identificó que cerca de 361.313 votos presentarían atipicidades en 504 puestos de votación. El estudio identificó que la influencia suele estar fuera de Bogotá, en territorios señalados con alta presencia de grupos armados ilegales.

Estas anomalías se presentaron en territorios como el litoral Pacífico, Catatumbo, Putumayo y la frontera Orinoquía-Amazonía. Además, 439 de los 584 puestos referibles están ubicados en zonas rurales, equivalentes al 75,2 %

La muestra no atribuye las anomalías a algún partido o campaña presidencial, sin embargo, los datos dicen que de 474 de los 584 puestos con anomalías ganó Iván Cepeda. Por el otro lado, Abelardo de la Espriella ganó en 110 puestos referidos con atipicidades.

Los organismos encargados de hacer la muestra identificaron el riesgo de manipulación electoral, además de posibles alteraciones en el orden público. El ICP hizo un llamado a las autoridades electorales a prestar atención a estos territorios.

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