Empresas Públicas de Medellín (EPM) dio un paso clave en la modernización de su infraestructura operativa al obtener la certificación oficial de la Aeronáutica Civil para el manejo de aeronaves no tripuladas. Con este aval, la compañía consolida el uso de tecnología aérea para optimizar las labores de inspección, mantenimiento y monitoreo en su vasto entramado de servicios públicos.
Actualmente, la organización cuenta con una flota de 22 dispositivos y un equipo humano de 56 pilotos debidamente acreditados. Estos equipos desempeñarán un papel estratégico en la revisión detallada de redes eléctricas, subestaciones, centrales de generación de energía, embalses, plantas de tratamiento de agua, así como en los sistemas de acueducto y alcantarillado.
Tecnología y seguridad: EPM obtiene aval oficial para uso de drones en servicios públicos

La incorporación formal de estos vehículos aéreos facilita el acceso a zonas complejas, estructuras ubicadas en alturas considerables, espacios confinados o terrenos de difícil acceso geográfico que históricamente han representado riesgos para la integridad de los trabajadores de campo. Del mismo modo, optimizan los tiempos en la recolección de datos, permiten un seguimiento documental riguroso de obras, predios e infraestructura en desarrollo, y sirven como una herramienta clave para el monitoreo ambiental, especialmente ante los impactos generados por fenómenos climáticos como el Niño.
Al respecto, Edgar Alexis Fernández Cardona, jefe del Área Tecnologías de Operación de EPM, señaló que la certificación valida un proceso de maduración tecnológica enfocado en el uso responsable y seguro de estas herramientas. “No se trata solo de incorporar aeronaves, sino de contar con pilotos formados, procedimientos, gestión de riesgos y una estructura de seguridad operacional que permita obtener información útil para cuidar nuestra infraestructura y respaldar la prestación de los servicios”, explicó el funcionario.
Por qué es importante: Para garantizar la eficiencia y el control de esta tecnología, EPM estructuró un modelo híbrido que articula una gestión centralizada con una ejecución descentralizada. El núcleo central coordina lo relativo a la seguridad operacional, el mantenimiento de los equipos y la gestión de pilotos, además de estandarizar la documentación, la capacitación y los protocolos de notificación. Por su parte, la operación en terreno recae directamente sobre los pilotos y jefes de área de las distintas dependencias bajo lineamientos estrictos.
Toda esta actividad se rige bajo los parámetros establecidos en el Reglamento Aeronáutico de Colombia (RAC 100), normativa que regula la operación de sistemas de aeronaves no tripuladas en el espacio aéreo nacional. Como parte de este cumplimiento, la compañía diseñó un Sistema de Gestión de Seguridad Operacional específico para esta tecnología, el cual define roles claros, comités de seguimiento y mecanismos avanzados para la administración de riesgos y la gestión del cambio.
