jueves, enero 26, 2023
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    Colombia bajo el terror del Clan del Golfo

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    EDITORIAL



    Queremos plantear en este editorial del martes 10 de mayo una reflexión que nos deja este paro armado en doce departamentos de nuestro país, en donde las zonas que más sufrieron fueron los departamentos de Antioquia, Córdoba y Sucre.

    Preocupa de sobremanera lo visto en la noche del domingo 8 de mayo a tan solo 40 minutos de Medellín en el municipio tan hermoso y querido de San Pedro, el cual ha estado confinado en medio de una lluvia de balas, soldados desplegados en el casco urbano, temor, terror, angustia, mucho llanto pero sobre todo era inevitable tener en la cabeza ese recuerdo de hace 20 años, de cómo cientos de municipios en todo el país estaban siendo hostigados continuamente por Farc y Eln, que se cerrar el túnel de occidente en Antioquia, que se quemaran vehículos en la vía hacia esta zona del departamento parecía algo de no creer.

    Lo peor de todo es la impotencia del Estado, esa misma que sentimos millones de colombianos hace un año con el paro nacional que se extendió en gran parte del país, un paro que tuvo participación guerrillera en muchos departamentos, en ciudades puntuales como Cali, Bogotá, en una parte notable del Pacífico colombiano. Lo de este fin de semana demuestra que los delincuentes conviven con nosotros las 24 horas del día incluso en las ciudades principales, han infiltrado toda la sociedad con gran capacidad, una capilaridad que parece que las autoridades todavía no la logran descifrar porque si algo en Colombia no existe hoy es la inteligencia, no hay ninguna alerta de la Policía, ni del Ejército, de ninguna unidad de defensa del Estado que hubiese alertado lo que iba a pasar, que era más que previsible. Sucedió en México cuando se extraditó al ‘Chapo Guzmán’, ¿por qué no iba a suceder en Colombia con el delincuente ‘Otoniel’?

    LEER TAMBIÉN: Régimen delincuencial en campaña

    Queremos resaltar y agradecer la labor del gobernador Aníbal Gaviria, quien con recursos muy limitados y dependiendo del Gobierno Nacional cubrió y fue a las zonas más difíciles de todo el territorio, estuvo acompañando a las comunidades y demostró que se puede gobernar en el territorio enfrentando a los criminales y siempre velando por la vida.

    Toda la solidaridad con los habitantes de estas zonas del departamento, de miles de personas que no pudieron salir tranquilamente a tomarse un café, quienes no pudieron ir al colegio, a recoger la cosecha, la leche de sus vacas por culpa de este grupo terrorista.

    Al Estado le quedó faltando mano dura que prometieron, varias veces midieron su aceite y siempre salieron perdiendo.

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    Queremos plantear en este editorial del martes 10 de mayo una reflexión que nos deja este paro armado en doce departamentos de nuestro país, en donde las zonas que más sufrieron fueron los departamentos de Antioquia, Córdoba y Sucre.

    Preocupa de sobremanera lo visto en la noche del domingo 8 de mayo a tan solo 40 minutos de Medellín en el municipio tan hermoso y querido de San Pedro, el cual ha estado confinado en medio de una lluvia de balas, soldados desplegados en el casco urbano, temor, terror, angustia, mucho llanto pero sobre todo era inevitable tener en la cabeza ese recuerdo de hace 20 años, de cómo cientos de municipios en todo el país estaban siendo hostigados continuamente por Farc y Eln, que se cerrar el túnel de occidente en Antioquia, que se quemaran vehículos en la vía hacia esta zona del departamento parecía algo de no creer.

    Lo peor de todo es la impotencia del Estado, esa misma que sentimos millones de colombianos hace un año con el paro nacional que se extendió en gran parte del país, un paro que tuvo participación guerrillera en muchos departamentos, en ciudades puntuales como Cali, Bogotá, en una parte notable del Pacífico colombiano. Lo de este fin de semana demuestra que los delincuentes conviven con nosotros las 24 horas del día incluso en las ciudades principales, han infiltrado toda la sociedad con gran capacidad, una capilaridad que parece que las autoridades todavía no la logran descifrar porque si algo en Colombia no existe hoy es la inteligencia, no hay ninguna alerta de la Policía, ni del Ejército, de ninguna unidad de defensa del Estado que hubiese alertado lo que iba a pasar, que era más que previsible. Sucedió en México cuando se extraditó al ‘Chapo Guzmán’, ¿por qué no iba a suceder en Colombia con el delincuente ‘Otoniel’?

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    Queremos resaltar y agradecer la labor del gobernador Aníbal Gaviria, quien con recursos muy limitados y dependiendo del Gobierno Nacional cubrió y fue a las zonas más difíciles de todo el territorio, estuvo acompañando a las comunidades y demostró que se puede gobernar en el territorio enfrentando a los criminales y siempre velando por la vida.

    Toda la solidaridad con los habitantes de estas zonas del departamento, de miles de personas que no pudieron salir tranquilamente a tomarse un café, quienes no pudieron ir al colegio, a recoger la cosecha, la leche de sus vacas por culpa de este grupo terrorista.

    Al Estado le quedó faltando mano dura que prometieron, varias veces midieron su aceite y siempre salieron perdiendo.

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