Cundinamarca secuestrada: el departamento donde el poder rota, pero no cambia

En Cundinamarca hoy no se vota por ideas, ni por proyectos, ni por liderazgos.

Cundinamarca secuestrada: el departamento donde el poder rota, pero no cambia

En Cundinamarca no hay alternancia real. Hay rotación de nombres, de partidos y de logos, pero el poder sigue concentrado en las mismas manos. Elección tras elección, el departamento parece avanzar… pero solo en apariencia. En el fondo, la estructura se repite, se recicla y se blinda.

Durante las últimas elecciones legislativas quedó en evidencia una estrategia que ya no se disimula: el gobernador y exgobernador han convertido los partidos en vehículos personales, acomodando fichas propias en distintas colectividades para garantizar control total del Congreso.

Nombres como Diego Caicedo, Óscar Sánchez, Julio Roberto Salazar, Leonardo Rico y Gloria Liliana no representan una renovación política; representan la continuidad de una maquinaria que se mueve con pequeños ajustes, pero con el mismo objetivo: mantener el poder, no transformar el departamento.

El plan, dos senadores, la Cámara copada y el departamento amarrado, La jugada es clara.Por un lado, el salto de Óscar Sánchez de Cámara a Senado, y por otro, el paso de la Asamblea al Senado de Nicolás “Nico” Gómez. Dos senadores alineados con la misma estructura. Dos voces que no incomodan, no contradicen y no fiscalizan.

¿Y la Cámara? El espacio que dejaría Óscar Sánchez no se abre a nuevas fuerzas ni a liderazgos ciudadanos. Se reparte al exdiputado Alex Prieto, Diego Caicedo al igual será remplazado por Luis Roberto González y Daniel Bernal, con el respaldo del llamado Partido Demócrata. El objetivo es evidente: controlar 6 de los 7 escaños de Cundinamarca.

Eso no es competencia política.

Eso es acaparamiento institucional.

Partidos sin identidad, democracia sin ciudadanos.

En Cundinamarca hoy no se vota por ideas, ni por proyectos, ni por liderazgos. Se vota por estructuras. Los partidos dejaron de ser organizaciones políticas y se convirtieron en franquicias al servicio del gobernador de turno y del exgobernador que nunca se fue.

No importa el color ideológico:
liberales, conservadores, partidos “alternativos” o nuevos sellos electorales… todos terminan alineados. La burocracia reemplazó al debate y el clientelismo sustituyó a la representación.

El resultado es una democracia vacía, donde el ciudadano no elige, solo legitima un reparto previamente acordado.

Jorge Rey y Nicolás García: el poder que no rinde cuentas

Los nombres cambian, pero el modelo se mantiene.

Jorge Rey y Nicolás García representan dos caras de la misma forma de gobernar: mucha
administración, poca transformación; mucha foto, poco impacto estructural.

Cundinamarca sigue mostrando rezagos en movilidad regional, planeación territorial, desarrollo rural, agua, salud y descentralización real. El departamento no avanza al ritmo de su potencial, y mientras tanto, la prioridad política ha sido conservar el control electoral, no resolver los problemas de fondo.

Hoy incluso se habla de que Nicolás García podría repetir gobernación, cerrando aún más el círculo del poder. No como resultado de un clamor ciudadano, sino como parte de una lógica donde el cargo es la continuidad del proyecto personal, no del interés público.

El cansancio ciudadano y el límite del modelo

La ciudadanía empieza a cansarse.

Cansancio de ver que siempre son los mismos.

Cansancio de votar sin sentir que decide.

Cansancio de un departamento que podría liderar el país, pero sigue atrapado en la lógica del favor político.

Cundinamarca no necesita más operadores electorales.

Necesita liderazgos con identidad, partidos con principios y una ciudadanía que vuelva a ser protagonista.

Porque cuando dos personas concentran el poder durante años y “no pasa absolutamente nada”, el problema no es la oposición.

El problema es el modelo.

¡DIÁLOGO PARA AVANZAR Y UNIR A LA GENTE!

Por: Juan Nicolás Pérez Torres – @nicolas_perez09

Por el mismo autor: Benedetti y Barranquilla: el hombre que puede romper el último gran clan del Caribe

Salir de la versión móvil