EE. UU. envía 600 tropas a América Latina en ofensiva militar contra el narcotráfico

Tropas de la 10ª División de Montaña iniciaron su llegada a Panamá para luego trasladarse a Colombia y Honduras, en el mayor movimiento militar norteamericano en la región en décadas.

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En una de las movilizaciones militares más significativas hacia la región en décadas, Estados Unidos ha comenzado a desplegar a unos 600 soldados del Ejército en América Latina. La medida busca amplificar la campaña del Pentágono contra los cárteles de la droga, en el marco de la política de seguridad impulsada por la administración del presidente Donald Trump.

Los primeros efectivos de la 10ª División de Montaña, provenientes de Fort Drum (Nueva York), ya han empezado a llegar a una instalación de entrenamiento en la selva de Panamá. Desde allí, está previsto que las tropas se trasladen a Colombia, donde participarán en las maniobras combinadas Vanguardia del Sur, y posteriormente a Honduras. Además de los ejercicios conjuntos, los soldados brindarán apoyo logístico, seguridad a helicópteros y capacidad de respuesta rápida para las Fuerzas Especiales estadounidenses que asesoran a los ejércitos locales en redadas antidroga.

Estados Unidos despliega 600 soldados en América Latina para luchar contra los cárteles

Estados Unidos despliega 600 soldados en América Latina para luchar contra los cárteles

Analistas internacionales coinciden en la magnitud excepcional de esta operación. Adam Isacson, de la Oficina de Washington para América Latina (WOLA), destacó que no recordaba un despliegue norteamericano en la zona “que se acercara siquiera a los 600 efectivos, salvo en contingencias como invasiones o desastres naturales”.

El movimiento en el terreno se complementa con la creación de una oficina dedicada al combate de los cárteles dentro del Pentágono, promovida por el Secretario de Defensa, Pete Hegseth, así como con el traslado de drones de reconocimiento MQ-9 Reaper desde África hacia Colombia y Ecuador.

Asimismo, la estrategia refleja un cambio doctrinario: el jefe del Mando Sur de EE.UU., el general Francis L. Donovan, anticipó que la meta es expandir las operaciones desde los ataques a embarcaciones en altamar hacia ofensivas sobre suelo firme. Por su parte, el general Joseph A. Ryan subrayó la urgencia de rearmar la presencia de Washington en una región donde reconoce haber cedido terreno frente a la influencia económica de China.

Por qué es importante: El eventual desarrollo de operaciones estadounidenses en territorio latinoamericano revive recelos históricos sobre el intervencionismo militar de Washington. Aunque la Casa Blanca promueve una coalición regional contra el crimen organizado, solo unos pocos países, entre ellos Colombia y Honduras, han autorizado explícitamente operaciones conjuntas dentro de sus fronteras.

Al mismo tiempo, defensores de derechos humanos y expertos en seguridad advierten sobre los riesgos de trasladar las incursiones a tierra firme por el peligro para la población civil. Criminólogos señalan, además, que la neutralización de cabecillas narcotraficantes tiene un impacto reducido en el tráfico global, ya que las estructuras criminales reemplazan con rapidez sus liderazgos.

Dentro de la propia administración estadounidense, algunos altos funcionarios expresan reserva por la falta de un objetivo final claramente definido, en un momento en que las fuerzas armadas del país afrontan un elevado desgaste operacional por compromisos internacionales como la guerra con Irán.

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