Nicolás Maduro permanece recluido en el Metropolitan Detention Center (MDC) de Brooklyn, una de las prisiones federales más vigiladas de Estados Unidos y una de las pocas que operan actualmente en la ciudad de Nueva York. Allí, el exmandatario venezolano espera el desarrollo del proceso judicial que enfrenta por cargos de narcotráfico y narcoterrorismo ante una corte federal.
Maduro fue trasladado a este centro de detención pocas horas después de su captura en Caracas, en una operación militar encabezada por fuerzas estadounidenses. Según fuentes oficiales, tras ser sacado de Venezuela fue llevado primero a un buque de la Armada de Estados Unidos y luego trasladado a territorio estadounidense antes de llegar a Nueva York, donde quedó bajo custodia de la Administración para el Control de Drogas (DEA) y del sistema penitenciario federal.
El MDC de Brooklyn es una estructura de concreto y acero ubicada cerca del puerto de Nueva York, en una zona de antiguos muelles y bodegas industriales. Aunque se encuentra a pocos kilómetros de lugares emblemáticos de Manhattan, su entorno está marcado por estrictos controles de seguridad, con barricadas metálicas, cámaras de vigilancia y un perímetro fuertemente custodiado.

La prisión fue inaugurada a comienzos de la década de 1990 para aliviar la sobrepoblación carcelaria de la ciudad y hoy funciona como el principal centro federal de detención en Nueva York. Alberga tanto a personas que están a la espera de juicio en tribunales federales de Manhattan y Brooklyn, como a condenados que cumplen sentencias de corta duración.
El MDC es conocido por su diseño vertical, con varios pisos de celdas distribuidas alrededor de pasillos interiores. Además de las áreas de reclusión, cuenta con espacios médicos, zonas de recreación al aire libre y una biblioteca. También está conectado internamente con edificios judiciales cercanos, lo que permite el traslado de detenidos a las audiencias sin que tengan contacto con el exterior.
Maduro comparte este centro con su esposa, Cilia Flores, quien también fue detenida en la misma operación y enfrenta cargos ante la justicia estadounidense. Aunque no se han revelado detalles sobre el régimen específico de reclusión que se les aplica, se trata de una instalación de alta seguridad, especialmente cuando alberga a acusados de alto perfil o vinculados a delitos federales complejos.
El MDC ha sido escenario de casos de gran impacto mediático en el pasado. En años recientes, alojó a figuras conocidas del mundo empresarial, político y criminal mientras esperaban juicio o cumplían condenas. Su historial y las condiciones internas han sido objeto de críticas por parte de abogados y organizaciones de derechos civiles, que han cuestionado la calidad de los servicios y el tiempo que los internos pasan en sus celdas.
La reclusión de Maduro en Brooklyn marca un giro histórico en la crisis venezolana. Por primera vez, un exjefe de Estado del país enfrenta un proceso penal en una corte estadounidense, lo que ha generado repercusiones políticas y diplomáticas en toda la región. Mientras avanzan los procedimientos judiciales, el MDC de Brooklyn se ha convertido en el escenario donde el futuro legal del dirigente venezolano comienza a definirse.
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