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La segunda dosis

El gobierno necesita replantear su estrategia de vacunación porque lo que han logrado hasta ahora es una profunda insatisfacción en los grupos reconocidos como los más vulnerables a los cuales se les está incumpliendo con su segunda dosis.


No es hora de echarle la culpa a las difíciles negociaciones con las farmacéuticas.

Y no se sabe que es peor si el hecho de hacerles perder su tiempo o la disculpa inaceptable de que se acabaron las vacunas. La verdad es que lo que está pasando con la segunda dosis de la vacuna china es inconcebible. Aun personas de más de 80 años no han podido recibir esta vacuna y la excusa es que no importa porque unos días de más no hace ninguna diferencia. La verdad es lo que demuestra es muy poca seriedad por parte del gobierno porque no se entiende la razón por la cual no guardaron estas vacunas, sino que se las aplicaron a otros grupos como primera dosis. Que buscaban, ¿mostrar mayor cobertura? Esto sería inaceptable porque han dejado a sectores de muy alto riesgo con máximo un 50% de protección y con el temor de poder perder inclusive este efecto.

Han circulado otros temas más desconcertantes como por ejemplo que la segunda dosis puede ser con otra vacuna diferente a la primera. No se necesita ser médico para concluir que eso suena por lo menos muy extraño y que amerita una seria aclaración del gobierno negando esa posibilidad o por lo menos aclarándola. Este fin se semana ha habido congestiones de tráfico que no se habían visto sin confinamiento porque están vacunando a población dentro de su carro. Sería importante que le expliquen al país cual vacuna están aplicando y a que grupo de población. Como si faltaran más incoherencias, el personal de la salud ha salido públicamente en los medios de comunicación, a quejarse porque muchos no han logrado vacunarse estando ellos en la primera línea de contagio.

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En este momento, es evidente que está sucediendo lo que se predijo: desorden del gobierno, del ministro de salud, falta absoluta de coordinación con los entes territoriales. Es decir, caos que genera incertidumbre y alta exposición de amplios sectores de país en momentos tan críticos de esta pandemia. Si esto está pasando en Bogotá, donde está el gobierno central, el presidente Duque hablando todos los días, un ministro con la mayoría de los medios a su disposición, la situación en el resto del país debe ser inimaginable.

Es fundamental que el gobierno en vez de ocupar páginas enteras de la prensa nacional como la entrevista del ministro de salud en El Tiempo, donde verdad no aclara nada, asuma los errores y demuestre que tienen una clara estrategia para responderle como toca al país. No es hora de echarle la culpa a las difíciles negociaciones con las farmacéuticas porque la verdad es que si no tenían aseguradas las segundas dosis no han debido aplicar las primeras. Ese llamado masivo que está haciendo el gobierno a la población para que acuda a vacunarse, cómo se entiende cuando sin sonrojarse, les han dicho a muchos adultos mayores que no hay vacunas. La situación no está para esas jugarretas, por favor. 

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