Los números no concuerdan con la calle

La información en números sobre el crecimiento económico del país en abril parece interpretar la realidad de un país que no es Colombia.

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Tanto la inmensa mayoría de la información proveniente de centros de pensamiento, gremios, unidades de investigación, de bancos, y algunas puntuaciones que se han dado desde la información oficial respecto al empleo y a los sectores con mayor dinamismo, crecimiento y desarrollo de la economía genera, exponen una situación económica crítica del país.

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Si tomamos, por ejemplo, los datos revelados por Fenalco, el gremio de los comerciantes para el mes de mayo, un mes históricamente crucial para la economía, los resultados son realmente desfavorables para el comercio en general. Para el 81 % de los empresarios consultados, sus ventas fueron inferiores o iguales a las de hace un año; solo para un 19 % estuvieron mejor. Esto se une a las realidades de la industria, la infraestructura y la construcción.

Esto no se trata de vender terror económico, como lo dijo el representante David Racero. La realidad es que ese 5.52% de crecimiento, si se acepta en su integridad y se espera que coincida con lo que extrajo el Dane sin maniobras previas, muestra un aporte significativo en industrias extractivas como la producción petrolera, algo que este gobierno ha intentado abordar sin éxito.

Por lo tanto, no se trata de que ahora, solo porque se publicó una cifra para abril indicando un crecimiento de 5.52%, el país no esté enfrentando una situación económica crítica. Insistimos, lo que relatan tanto los gremios como las empresas de muchos sectores es totalmente negativo. La industria manufacturera, la construcción, el sector financiero, los seguros y el comercio son los más afectados. Lo peor que podría suceder a Colombia es que se interpreten estas noticias como hechos políticos o vinculados exclusivamente al gobierno.

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Las informaciones oficiales sobre el desempleo en Colombia, el cierre de empresas y la disminución en la creación de nuevas compañías indican claramente la necesidad de intervenciones para reactivar la economía.

La economía no es solo un número ni se limita a lo que reporta el Dane, ya que estas cifras pueden ser un paliativo perjudicial a largo plazo. Es crucial destacar que el valor agregado de la economía ha crecido un 1.65% anual, sectores clave como hoteles, comercio, construcción, manufactura, restaurantes y el sector automotriz, que representan más del 50% del país, han estado en recesión y eso no se puede ocultar. No podemos ignorar las actividades agropecuarias, fundamentales en Colombia, y esperamos que continúen por esa senda.

Es evidente que el petróleo, el carbón y el gas contribuyen significativamente a las cifras resaltadas por el gobierno, pero la volatilidad de estas industrias, criticada en gran medida por el gobierno, puede ser ventajosa para mostrar un número en un mes y negativa en otro. Por eso, sería positivo que el gobierno analice estos datos con cautela, objetividad y con la asesoría de expertos, para determinar dónde se deben ajustar las políticas económicas y permitir que la economía crezca y se aleje de la recesión.

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