Más que anuncios, el mundo necesita verdaderos hechos luego del COP26

Más que anuncios, el mundo necesita verdaderos hechos luego del COP26
Foto: Rafapress

EDITORIAL

Varios sucesos recientes a nivel mundial han demostrado que la parsimonia, los cocteles y los foros a nivel mundial poco han hecho para prevenir desastres, para intervenir en medio de tragedias y situaciones sensibles, o para que se materialicen los hechos que tantos bombos tienen a la hora de hacer anuncios.


Colombia asistió recientemente al foro del COP 26 en Glasgow, Escocia, el cual estuvo enfocado netamente en hablar sobre el cambio climático, sobre ese compromiso que varios países han hecho para combatir una de las amenazas más claras que tiene el mundo.

Cuando el por entonces presidente de Estados Unidos Donald Trump se retiró del Acuerdo de París, tildándolo injusto y unilateral, había enfatizado en que este no había sido diseñado para salvar el medio ambiente sino para matar la economía estadounidense. Él tenía razón en que los compromisos que allí se pactaban no se estaban cumpliendo, que quien estaba poniendo dinero en la mesa solamente era Estados Unidos, quienes seguían contaminando eran China y Rusia; pero no se tomaba ninguna medida al respecto.

Irónicamente, luego de haberse retirado del Acuerdo de París, Estados Unidos terminó bajando emisiones incluso en el gobierno Trump demostrando que no es necesario pertenecer a una sociedad o a una serie de anuncios para dar cumplimiento a los compromisos en lo que tiene que ver con la lucha del cambio climático.

Vale la pena revisar cómo se ha compuesto la tabla de contaminación en los últimos meses por países. China sigue siendo el país con el mayor volumen de emisión de dióxido de carbono; más del 28 % contamina China en toda la escala global. En segundo lugar, se encuentra Estados Unidos con un 15.2 %, en tercer puesto toda la Unión Europea con 10.3 %, luego India con 7.3 %, Rusia 4.6 %, Japón 3.4 %, Alemania 2.1 %.

Las cifras de contaminación y de cambio climático para Colombia, aunque en la realidad son lejanas, no distan de afectar la cotidianidad de los colombianos. Unas 203 estaciones de monitoreo de calidad del aire tiene el país, y aproximadamente se le atribuían más de 16.000 muertes por cuenta de la calidad del aire; más de 8.000 por enfermedades, de isquemias cardíacas, más de 4.000 por enfermedades pulmonares obstructivas crónicas y más de 2.000 por enfermedades cardiovasculares.

Los mayores contaminantes de Colombia son los incendios de los bosques, todo esto ligado a la minería ilegal, a la deforestación que causa el narcotráfico, a ese flagelo que no solamente afecta la inseguridad de las ciudades, la salud de las personas y desde luego toda la cadena criminal, sino que también arrasa con el medio ambiente como si fuera poco.

Las actividades residenciales contaminan, en toneladas de material particulado, en 52.487; los incendios que se mencionaban, en más de 92.000; la agricultura, silvicultura y otros usos de la tierra en 24.673 toneladas, las industrias manufactureras y de la construcción en 23.406, el transporte 10.963.

Es preocupante uno de los puntos más claros y fáciles de intervenir en las ciudades de Colombia: el transporte publico. No solamente los buses, que cumplen el servicio de movilizar a miles de personas todos los días, siguen contaminando. En Bogotá, el entonces alcalde Gustavo Petro, prorrogó los contratos del STIP urbano y del STIP provisional; buses obsoletos, incómodos, inseguros y contaminantes que hoy ruedan por las calles de la ciudad atacando la salud de miles de personas.

En Medellín, en la pasada administración, se dedicaron a renovar una poca cantidad de buses y así hablar de un transporte público más amigable con el medio ambiente a través de la compra de buses a gas. Lo cierto es que Medellín y el área metropolitana siguen estando lejos de tener un sistema de transporte público real, seguro y amigable con el medio ambiente.

En lo que respecta a ciudades como Cali, Barranquilla y Cartagena están en pañales en esta materia y no han dado pasos decisivos a la hora de mejorar las cifras de contaminación por cuenta del transporte público. 

La otra batalla que no dan los gobiernos locales es contra las volquetas, los camiones y los otros tipos de transporte de carga pesada, es normal ver estos vehículos emitiendo humo negro por cualquier carretera de nuestro país.

El Ministerio de Transporte ha sucumbido ante muchas mafias de ese sector para no avanzar en la chatarrización de estos vehículos que acaban con la vida de las personas. Y aunque pareciera cada vez más cliché hablar del medio ambiente, en los discursos y cifras de las empresas, lo cierto es que el porcentaje de muertes por contaminación sigue aumentando, lo que es muy preocupante pues esta lucha que mencionamos no ha dado mayores resultados en lo que se refiere a Colombia.

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La estimación de muertes por región para los próximos años en el Pacífico occidental se tasa en más de 2 millones de muertes, en América más de 300.000 muertes, en Europa más de 500.000 muertes y en África más de 1 millón de decesos.

Recordemos que en Colombia la contaminación de aire, según el Departamento Nacional de Planeación (DNP) y el Ministerio de Ambiente, es un 20 % por fuentes fijas y al 80 % por fuentes móviles.

Es importante remarcar, luego de algunas conclusiones del COP26 en Glasgow, varias cifras que nos deja este foro. 295 mil millones de horas de trabajo potenciales se perdieron por las olas de calor en todo el mundo durante el 2020, 345 mil personas mayores de 65 años que murieron debido a olas de calor en 2019, 569.6 millones de personas son las que viven a menos de cinco metros del nivel del mar y enfrentan los mayores riesgos de inundaciones.

178.000 millones de dólares es el costo global de la destrucción causada por 242 eventos climáticos extremos relacionados con inundaciones, huracanes e incendios forestales, 4 millones de muertes se le atribuyen a la contaminación en el año 2020, y el 19 % es la proporción estimada de la superficie mundial que se vio afectada por las sequías extremas en cualquier mes de 2020, 2 mil millones de personas sufren inseguridad alimentaria a nivel global y cerca de 7.2 millones de vehículos eléctricos en el mundo para el año 2019, lo que representa el 1 % de todos los automóviles en circulación en el mundo.

Varios compromisos quedan, y uno de ellos es que 50 países se comprometan a eliminar la producción de carbón. Si esta promesa se materializa, en donde también hay 25 naciones que acordaron dejar de financiar combustibles fósiles en el extranjero, será realmente algo más creíble la meta de cero emisiones netas de carbono para el año 2050.

Colombia tiene que hacer su tarea, propender por organizar su casa, su transporte público, sus fuentes móviles, meterlas en cintura, dar incentivos a compañías y casas que están aportando desde su entorno para la lucha contra el cambio climático. Y desde luego, mejorar el monitoreo de la calidad del aire, aunar esfuerzos para sacar todos los vehículos de cualquier tipo que tengan más de 20 años de las calles colombianas, y también seguir en la misma y larga tarea de combatir la minería ilegal y el narcotráfico para evitar que nuestros bosques, selvas y en general los ecosistemas del país sigan cayendo estrepitosamente.

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