¿Qué es escisión política y qué significa la decisión del Partido Verde en elecciones 2026?

La Alianza Verde llega a la contienda presidencial de 2026 como una fuerza dividida en "islas" de liderazgo.

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El panorama político colombiano ha dado un vuelco significativo este lunes. Tras una extensa y tensionada reunión de bancada, el Partido Alianza Verde ha tomado dos determinaciones que marcarán su rumbo hacia las presidenciales de 2026: el inicio de un acercamiento formal a la campaña de Iván Cepeda y la aprobación de un proceso de escisión política.

Este movimiento no solo altera las alianzas de los sectores de centro e izquierda, sino que abre un capítulo jurídico y político inédito para la colectividad del girasol.

¿Qué es la escisión política? El mecanismo que divide a los Verdes sin perder curules

Para entender el futuro de los verdes, es imperativo desglosar el término escisión. En el contexto de los partidos políticos en Colombia, la escisión es un mecanismo legal que permite la división formal de una colectividad.

A diferencia de una simple renuncia, donde un congresista podría perder su curul por doble militancia, la escisión permite que un sector del partido se separe conservando sus derechos políticos. En términos prácticos:

  • División de la personería: El partido se fragmenta en dos o más estructuras independientes.

  • Sin sanciones: Los miembros que se marchan (en este caso, el sector liderado por Jota Pe Hernández) pueden unirse a otros proyectos políticos o fundar uno nuevo sin ser sancionados disciplinariamente ni perder su asiento en el Congreso.

  • Libertad de voto: Al concretarse el «divorcio», quienes se escinden dejan de estar obligados por la Ley de Bancadas a seguir las decisiones de la mayoría, como el apoyo a Cepeda.

¿Qué es la escisión política? El mecanismo que divide a los Verdes sin perder curules

Por qué es importante: La mayoría de la bancada verde aprobó una proposición para autorizar a una comisión el inicio de un acuerdo programático con la coalición “Alianza por la Vida”, que impulsa la candidatura de Iván Cepeda.

El representante Jaime Raúl Salamanca fue enfático en señalar que este apoyo no es automático: «Hasta que no haya un acuerdo programático, no habrá apoyo a la campaña presidencial». El objetivo es que las banderas verdes en temas ambientales y sociales sean integradas al plan de gobierno de Cepeda para oficializar la unión desde la primera vuelta.

La determinación, sin embargo, ha profundizado las grietas internas. La representante Katherine Miranda se posicionó como la principal opositora a este respaldo, calificándolo de «autoritario». Miranda ya ha trazado su propia ruta, anunciando que, por coherencia e independencia, apoyará a figuras como Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo.

Por otro lado, esta movida representa un golpe estratégico para la exalcaldesa Claudia López. Su intención era que el partido declarara la «libertad de acción», lo que habría facilitado que figuras como la senadora Angélica Lozano respaldaran su propia aspiración presidencial. Con la decisión actual, ese apoyo queda bloqueado, a menos que el diálogo con Cepeda fracase.

¿Qué viene ahora?

La Alianza Verde entra ahora en un proceso administrativo y jurídico complejo ante el Consejo Nacional Electoral (CNE) para formalizar la salida de los sectores críticos. Mientras tanto, el partido queda dividido en dos realidades:

  1. El sector oficialista: Que busca consolidar un bloque progresista con Iván Cepeda.

  2. El sector en escisión: Liderado por Jota Pe Hernández y otros congresistas, que ahora tienen vía libre para aterrizar en campañas de oposición o de centro-derecha.

Con este escenario, la Alianza Verde llega a 2026 no como una fuerza unificada, sino como un archipiélago de liderazgos que buscarán sobrevivir en orillas políticas opuestas.

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