El SOAT necesita una tarifa más equitativa

Esto significa que una motocicleta de 250 c.c. y una de 1.000 c.c. pueden encontrarse bajo la misma clasificación para efectos del SOAT, a pesar de las diferencias existentes entre ellas en cilindrada y valor comercial.

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En Colombia hemos hablado durante años de la necesidad de fortalecer la seguridad vial y garantizar que las víctimas de accidentes de tránsito tengan protección. Pero también debemos preguntarnos si la manera en que estamos estructurando el Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito —SOAT— responde realmente a las características de los vehículos que circulan por nuestras vías.

Hoy existe una situación que merece ser revisada: las motocicletas de más de 200 centímetros cúbicos están agrupadas en una misma categoría tarifaria. Esto significa que una motocicleta de 250 c.c. y una de 1.000 c.c. pueden encontrarse bajo la misma clasificación para efectos del SOAT, a pesar de las diferencias existentes entre ellas en cilindrada y valor comercial.

Por esa razón presenté un proyecto de ley que busca fortalecer la equidad en la clasificación tarifaria del SOAT para motocicletas.

La propuesta parte de un principio sencillo: las tarifas deben guardar relación con las características reales del vehículo. No se trata de eliminar el SOAT ni de disminuir la protección de las víctimas de accidentes de tránsito. Se trata de avanzar hacia un esquema en el que el cobro sea progresivo y proporcional a la cilindrada y al precio comercial de la motocicleta.

El proyecto plantea cinco categorías de cilindraje: motocicletas de menos de 100 c.c.; de 101 a 200 c.c.; de 201 a 400 c.c.; de 401 a 600 c.c.; y de 601 c.c. en adelante. La determinación de las tarifas correspondería a la Superintendencia Financiera, de acuerdo con estos nuevos rangos.

Esta modificación también tiene una dimensión social. Una estructura tarifaria que tenga en cuenta las características de cada segmento puede permitir una distribución diferente de las cargas económicas y, de acuerdo con el propósito del proyecto, contribuir a reducir los incentivos que existen para evadir el pago del seguro.

La discusión, entonces, no debería reducirse a cuánto cuesta una póliza. La pregunta de fondo es cómo construimos un sistema de aseguramiento obligatorio que combine protección, responsabilidad y proporcionalidad.

El SOAT cumple una función fundamental: atender a las víctimas de accidentes de tránsito. Precisamente por su importancia, debemos procurar que el sistema sea sostenible y que las reglas de cobro respondan de manera adecuada a las características del parque automotor.

Este proyecto propone modificar el artículo 42 de la Ley 769 de 2002 para superar la clasificación actual y establecer rangos diferenciales. Una vez entre en vigencia la nueva regulación, correspondería a la Superintendencia Financiera determinar las tarifas aplicables a cada categoría.

Como legisladores tenemos la responsabilidad de revisar las normas cuando la realidad demuestra que pueden existir mejores alternativas. En este caso, la discusión es cómo lograr que el SOAT mantenga su función de protección, pero que su estructura tarifaria tenga mayor correspondencia con las características técnicas y económicas de cada motocicleta.

La seguridad vial debe seguir siendo una prioridad, pero la equidad también debe serlo. Y si vamos a exigir un seguro obligatorio, debemos procurar que su cobro sea proporcional, razonable y acorde con la realidad de quienes deben pagarlo.

Por: Óscar Sánchez León – @OscarSanchez10_

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