Después de seis años sin acudir a este mecanismo de financiación, Empresas Públicas de Medellín (EPM) concretó una nueva operación en el mercado internacional de capitales, con la adjudicación de bonos por USD 1.000 millones, además el resultado de la colocación, realizada el jueves 5 de noviembre, abre el camino para que la compañía vuelva a emitir deuda en dólares y refuerce los recursos disponibles para atender sus compromisos financieros.
La emisión está prevista para el próximo 10 de noviembre y tendrá un plazo de siete años, con vencimiento en 2033. En este sentido los títulos serán negociados en la Bolsa de Singapur, bajo las disposiciones de la Regla 144A y la Regulación S de la legislación estadounidense sobre valores.
La operación hace parte de la planificación financiera de EPM para el mediano plazo, especialmente de la preparación de recursos con los que espera cubrir requerimientos previstos para 2027, pues la empresa paisa busca fortalecer su liquidez y contar con mayor margen de maniobra en un sector que enfrenta desafíos relacionados con las condiciones del mercado energético y la disponibilidad de recursos hídricos.
Inversionistas de cinco regiones respaldaron la operación de EPM
La colocación recibió órdenes de compradores institucionales y otros participantes del mercado provenientes de Estados Unidos, Canadá, Europa, Asia y América Latina, en este sentido la participación de estos inversionistas permitió concretar la adjudicación por USD 1.000 millones, en un momento en el que las condiciones financieras internacionales y la incertidumbre del sector energético representan factores relevantes para las decisiones de financiación.
El gerente general de EPM, John Maya Salazar, señaló que la respuesta del mercado refleja la confianza en el modelo de negocio de la compañía y en su capacidad para desarrollar sus actividades. También sostuvo que los recursos permitirán ampliar la flexibilidad financiera de la empresa y anticiparse a compromisos futuros.
Moody’s otorgó grado de inversión a los bonos
Uno de los elementos centrales de la operación fue la evaluación de las calificadoras de riesgo, pues Moody’s Ratings asignó a los bonos una nota Baa3, correspondiente a grado de inversión y equivalente a la calificación internacional que actualmente tiene EPM.
En su análisis, la firma destacó la posición de la empresa en el mercado, su importancia para la región y la diversificación de sus actividades en servicios públicos. La evaluación también tuvo en cuenta los retos hidrológicos que enfrenta el sector hasta 2027, un factor que puede incidir en el comportamiento financiero de las compañías vinculadas a la generación y prestación de servicios energéticos.
Por su parte, Fitch Ratings asignó a la operación una calificación BB, en línea con la nota del emisor, y resaltó la solidez de los activos de EPM y la madurez de sus mercados regulados. Estas evaluaciones forman parte de los elementos que los inversionistas consideran al analizar el riesgo y las condiciones de una emisión de deuda.
La emisión pasó por una revisión financiera y legal
Antes de llegar al mercado, EPM desarrolló un proceso de debida diligencia que incluyó la revisión de información financiera, operativa, jurídica, regulatoria y de sostenibilidad. En este procedimiento participaron la firma auditora Ernst & Young y las calificadoras de riesgo, además de equipos de asesoría legal en Colombia y Estados Unidos.
Entre los asesores jurídicos internacionales estuvo Clifford Chance US LLP, mientras que Mosquera Abogados acompañó el componente legal local. Este proceso permitió preparar la documentación y cumplir con los requisitos aplicables a la colocación de títulos en el mercado estadounidense y su negociación internacional.
El regreso al mercado de capitales representa una alternativa para que EPM diversifique sus fuentes de financiación y distribuya en el tiempo sus necesidades de recursos. Sin embargo, la operación también implica obligaciones de deuda que deberán atenderse durante los próximos siete años.
Con la emisión prevista para el 10 de noviembre, la empresa busca asegurar anticipadamente parte de la financiación requerida para el siguiente año y mantener capacidad de respuesta frente a las exigencias de su operación. El resultado definitivo de esta estrategia dependerá de la ejecución de los recursos y de las condiciones financieras que enfrente la compañía durante el periodo de vigencia de los bonos.
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