¿Existe realmente una crisis en Ecopetrol?

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¿Existe realmente una crisis en Ecopetrol?

Columna de Carlos Montoya

Profesor e Investigador UPB

 

 

Carlos Montoya

Que el país concentre la atención en el comportamiento y resultados económicos de Ecopetrol es algo bastante lógico, la compañía es la empresa más grande de Colombia, se ubicada entre las cuatro principales en Latinoamérica y en las 40 petroleras más grandes del mundo. Ecopetrol genera más del 60% de la producción nacional de crudo, cuenta con la mayor refinería de país, tiene presencia en actividades de exploración y producción en Brasil, Perú y Estados Unidos (Golfo de México). La empresa participa en la mayor parte de la red de oleoductos y poliductos del país.
El Estado es, además, el receptor de las transferencias provenientes de Ecopetrol, en volúmenes no comparables con ninguna otra empresa del país. Las regalías, los dividendos, los impuestos nacionales, territoriales, directos e indirectos, y los recaudados de los contratistas y los distintos subsidios que a través del tiempo ha asumido la empresa evidencian su importante impacto en materia macroeconómica. Razones todas ellas suficientes para preocuparnos por las condiciones de incertidumbre generadas en los últimos meses y que hacen pensar en una eventual crisis de la empresa y en general del sector petrolero del país.
Y en realidad lo que está pasando no es para menos. Si consideramos datos disponibles para el 15 de agosto, el precio de la acción estaba en $3.135, que comparado con los $5.850 del 3 de mayo de 2012, representan una caída del 46%. Una situación muy diferente a la contemplada por muchos de los analistas para quienes los pronósticos optimistas deberían llevar su precio a valores de $7.000.
Los atentados a la infraestructura productiva petrolera se han constituido en un factor desestabilizador del sector y muy especialmente para Ecopetrol. De hecho el gobierno nacional reconoce que en los últimos siete años, la infraestructura petrolera del país ha sufrido 655 atentados por parte de los grupos guerrilleros, los mismos que han incrementado en el último año su accionar; aspecto que ha sido utilizado por el gobierno para cambiar sus proyecciones de producción, cuyo estimado era superior al millón de barriles diarios, que ya no es posible. Para el primer semestre, la caída del 2,45 por ciento de la producción promedio día, implicó que el país estuviera por debajo de su meta de producción de petróleo. La consecuencia es obvia, para el 2015 el Gobierno calcula recibir aproximadamente $3 billones menos por concepto de dividendos provenientes de las ganancias de la petrolera durante la vigencia 2014.
Aspectos al que se suma los pobres resultados en materia de exploración y explotación de petróleo y la caída de expectativas de inversionistas, quienes participaron en un menor número y frente a una oferta inferior en la última Ronda de adjudicación de bloques de exploración y explotación con respecto a la Ronda anterior realizada en el 2013. Situación que prende las alarmas con respecto a la existencia de unas reservas petroleras limitadas, estimadas para cerca de menos de seis años y medio.
Ciertamente es preocupante el comportamiento de las acciones en Bolsa, la creciente ola de atentados terroristas contra la infraestructura petrolera, la caída en inversiones asociadas a la exploración y explotación de nuevos bloques, y sus posibles consecuencias frente a la macroeconomía del país, el presupuesto público, y en general frente a los miles de inversionistas que movidos en años atrás por unas expectativas exageradas de bienestar del sector y en particular de Ecopetrol, que las llevaron a comprometer sus ahorros en el futuro de la empresa.
Es el momento que el Gobierno y las directivas de Ecopetrol le hablen claro al país, y ofrezcan una información completa de la realidad del sector y la empresa, al tiempo que den a conocer las acciones emprendidas con el propósito de alejar a la empresa del abismo al que podría caer en medio de una destorcida del mercado. Por fortuna hay coincidencia en los expertos que la cotización del petróleo -en lo que resta de año 2014- estará predominada por la tendencia alcista, lo que amortigua un poco las amenazantes situaciones de crisis acá expuestas.

 


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