El brutal ataque a tiros contra el senador y uno de los líderes de la oposición Miguel Uribe Turbay, perpetrado en el occidente de Bogotá, revivió los fantasmas de la violencia política más oscura de Colombia y transformó de manera definitiva el ajedrez electoral del país. A un año de los hechos ocurridos en el barrio Modelia, la Fiscalía General de la Nación califica el crimen categóricamente como un magnicidio y apunta de manera directa a motivaciones políticas ejecutadas por la disidencia de las FARC conocida como la Segunda Marquetalia.
Avances judiciales del caso de Miguel Uribe Turbay
Las investigaciones desarrolladas por el ente acusador reportan avances significativos en la identificación del entramado criminal. Hasta la fecha, las autoridades han vinculado formalmente a 17 personas con la planeación y ejecución del atentado en el parque El Golfito. De este grupo, nueve sospechosos ya se encuentran capturados y varios de ellos han recibido condenas en firme por su participación en los hechos.
En un movimiento clave para evitar la impunidad, la Fiscalía General de la Nación solicitó formalmente el pasado viernes ante un juez de control de garantías que se declare como personas ausentes a los principales cabecillas de la Segunda Marquetalia. Esta medida cobija a mandos históricos y figuras de la organización como:
«Iván Márquez»
Alias «John 40»
Alias «Rusbel»
Alias «Enrique Marulanda»
Alias «Gonzalo»
Alias «Yako»
Alias «Zarco Aldinever»
El recurso legal usado por el ente investigador los habilitó a avanzar en el proceso de imputación de cargos, permitiendo que los procesados sean juzgados por la justicia colombiana aun cuando no se encuentren físicamente presentes en los estrados, es decir, no han sido capturados.

El ataque que revivió una tragedia histórica
La reconstrucción de los hechos detalla que el integrante del Centro Democrático recibió tres impactos de bala (uno en la pierna izquierda y dos en la cabeza) mientras participaba en un acto de carácter político. Tras el ataque, fue remitido de urgencia a la Fundación Santa Fe, donde se le practicaron procedimientos quirúrgicos antes de ingresar a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) bajo un estado de coma inducido.
El país entero acompañó los más de dos meses de hospitalización del político mediante velatones, homenajes y jornadas de oración, antes de confirmarse su fallecimiento el 11 de agosto. Su muerte causó conmoción nacional debido a su rol como una de las figuras principales de oposición al Gobierno de Gustavo Petro.
Para los colombianos, este trágico suceso no solo recordó los años en que los candidatos presidenciales eran asesinados en plaza pública, sino que reabrió la herida familiar por la muerte de su madre, la periodista Diana Turbay, secuestrada y asesinada en enero de 1991 por el cartel liderado por Pablo Escobar.
Impacto definitivo en los resultados electorales
El asesinato de Miguel Uribe impactó la estrategia del Centro Democrático, partido donde el senador se perfilaba como uno de los nombres con mayor fuerza para la contienda presidencial. Su ausencia forzó una reorganización interna de la oposición que se vio empañada por profundas divisiones internas.
El partido finalmente optó por respaldar la candidatura presidencial de la senadora Paloma Valencia, quien estuvo acompañada por Juan Daniel Oviedo como fórmula a la vicepresidencia. No obstante, la pérdida de su figura con mayor reconocimiento nacional pasó factura en las urnas, la candidatura de Valencia ocupó el tercer lugar durante la primera vuelta de las elecciones presidenciales del pasado 31 de mayo de 2026.
La gravedad de este magnicidio elevó al máximo las alertas de seguridad del Estado, obligando a un robustecimiento estricto de los esquemas de protección de los aspirantes presidenciales durante el resto de la campaña política, ante el persistente temor colectivo de un resurgimiento de la violencia armada en los escenarios democráticos.
