La consultora de investigación sociológica GAD3 Colombia anunció la suspensión de la publicación de encuestas electorales en el país, tras la reciente interpretación normativa realizada por la Comisión Técnica del Consejo Nacional Electoral (CNE) en el marco de la Ley 2494 de 2025. Según la firma, las nuevas condiciones establecidas comprometen la viabilidad operativa y metodológica de este tipo de estudios.
Panorama general: En un comunicado, la encuestadora explicó que la decisión busca evitar cualquier afectación al prestigio institucional del CNE, así como a la reputación de sus aliados y clientes, entre ellos RCN, y al reconocimiento internacional de la propia compañía. “Preferimos suspender la actividad antes que comprometer el rigor que caracteriza nuestro trabajo”, señaló.
El núcleo de la controversia radica en una exigencia técnica que, según GAD3, resulta impracticable: demostrar que cada ciudadano tiene una probabilidad “cierta y cuantificable” de ser seleccionado en la muestra. Para la firma, este criterio parte de una premisa teórica que no puede garantizarse en investigaciones sociales, especialmente cuando se analizan decisiones individuales como la intención de voto.
Bajo esta interpretación, la Comisión Técnica solo reconoce como válidas las encuestas domiciliarias presenciales. Sin embargo, GAD3 advierte que en contextos de inseguridad, como el colombiano, los ciudadanos suelen responder con mayor libertad a entrevistas telefónicas que a visitas en sus hogares.
Además, la compañía subraya que la alta penetración de la telefonía móvil permite construir muestras representativas mediante tecnologías actuales, un método ampliamente utilizado en procesos electorales de la última década en diversos países. La firma, que ha trabajado en más de 30 mercados, defiende la solidez de estos enfoques.
Polémica por encuestas en Colombia: GAD3 detiene su publicación por exigencias del CNE

De acuerdo con GAD3, la aplicación estricta del criterio adoptado por el CNE no solo invalidaría las encuestas telefónicas, sino también otras metodologías como los paneles online, los estudios mixtos e incluso ciertos ejercicios presenciales.
La firma va más allá al señalar que bajo estas condiciones tampoco cumplirían reconocidos estudios internacionales como el Eurobarómetro de la Comisión Europea, el American National Election Studies del Gobierno de Estados Unidos o el European Social Survey, financiado por el Consejo Europeo de Investigación.
Incluso, advierte, operaciones estadísticas oficiales en Colombia quedarían en entredicho. Tal es el caso de la Gran Encuesta Integrada de Hogares del DANE, utilizada como referencia para calibrar muestras electorales.
Por qué es importante: GAD3 cuestiona que la discusión se esté centrando en postulados teóricos alejados de la realidad social y tecnológica actual. La compañía insiste en que la investigación debe evaluarse por su capacidad predictiva y no por criterios que desconozcan la evolución de herramientas como el big data, la inteligencia artificial o la telefonía móvil.
En ese sentido, también considera “incomprensible” que la Comisión Técnica evalúe sus encuestas sin contrastarlas con los resultados reales de procesos electorales recientes, lo que, a su juicio, limita una valoración objetiva del desempeño metodológico.
La suspensión anunciada aplica exclusivamente a la divulgación de encuestas electorales en Colombia. GAD3 confirmó que continuará desarrollando proyectos no electorales en el país, así como sus operaciones en otros mercados. La firma manifestó su disposición a colaborar con las autoridades y el sector en la construcción de un marco regulatorio que combine exigencia técnica con viabilidad práctica, alineado con estándares internacionales.
En su pronunciamiento, GAD3 enfatizó el papel de las encuestas como herramienta clave para amplificar la voz ciudadana. A su juicio, la ausencia de mediciones confiables puede debilitar la calidad democrática al limitar el acceso de los tomadores de decisiones a una visión plural de la sociedad.
Asimismo, advirtió que restringir este tipo de instrumentos podría favorecer dinámicas en las que solo ciertos sectores con mayor capacidad de influencia logren incidir en la agenda pública.
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